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miércoles, 2 de agosto de 2017

Abinader pisó cable de alta tensión

La comunidad LGBT continúa como piedra de escándalo en los medios políticos y religiosos. Hubo en pasados días una refriega que se desató porque Luis Abinader, en el uso legítimo de su labor de pescador de votos, se juntó con una connotada figura de ese sector transexual. Fue el acabose. El obispo Víctor Masalles resaltó que dirigentes de ese jaez no llegan a presidentes de la República. Y de repente saltó a escena el vocero internacional de esa comunidad, el criticado exembajador de Estados Unidos, Wally Brewster, quien metió la cuchara sin que fuera convidado al sancocho.
Esta figura, que enconó el ambiente social criollo habla por su condición, pero no tiene representación legal ni de los gays ni diplomática. Opina únicamente para ampliar el radio del escozor. Al parecer los juicios del prelado dentro y fuera del contexto, fueron pasados de color, pero todos sabemos que la comunidad católica está totalmente en contra de los LGBT, que bajo esas siglas agrupa a todos aquellos que tildan de anormales, pervertidos, aberrantes o abominables.
Cierto es que los que están en la llamada tercera posición de los sexos no se hacen un favor en la forma en que reclaman sus derechos, pero los tienen. Los gays y afines hacen cada año un desfile que asemeja más carnestolendas que algo serio. Aunque una cosa es la forma y otra el contenido.
También Abinader tiene el derecho de saludar a todo aquél que se le arrima. No quiere segregar ni discriminar. Su respuesta a Masalles fue delicada y medida. Apeló a su “arraigada” convicción cristiana, aunque los ortodoxos cristianos repudien a los que están en la llamada “tercera posición”. El pasado candidato presidencial del PRD alega que no adopta conductas de discriminación o rechazo por razones ideológicas, raciales o de orientación sexual.
Abinader tiene un pleito casado contra los que piensan como Masalles. Alega que sobre ese tema sigue las directrices del Papa Francisco, y que en ese contexto aceptó el apoyo político que le ofreció la comunicadora Mía Cepeda. En tiempo no muy lejano, el tema de la sexualidad y los brotes de disidentes orgánicos de las tendencias humanas será aclarado por la ciencia. La de homosexual no es condición cómoda, sobre todo en sociedades de piel tan sensible. La sexualidad es algo delicado. Abinader pisó un cable de alta tensión y Browser no lo ayuda.
Por Alfredo Freites ;-
alfredofreitesc@gmail.com