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martes, 11 de julio de 2017

Partidos y dinero

DECIDIR MODALIDADES.- No basta con describir el problema del financiamiento de los partidos, de las campañas y de los candidatos. Hay que adentrarse más en el tema y plantear modalidades que sean posibles. El sistema dominicano es mixto (público y privado), y el dinero que proviene de ambas vías no alcanza, según queja de las propias organizaciones políticas. Reducir el ingreso a cargo del Presupuesto o dificultar los aportes particulares, no resolvería el problema.
Aunque sí convendría una mejor acreditación. La multiplicación de los partidos no aprovecha a la democracia, o por lo menos en República Dominicana. Cerrar las llaves pequeñas tal vez permitiría que a las duchas grandes llegue más agua. El presidente de la Junta sacó cuenta de que lo que cuestan las elecciones, de manera general, pero habría que hacer lo mismo con ese peso muerto que en una época se llamó “ventorrillo político”. Ahora que se habla de transparencia, y en todos los órdenes, se impone revisar esa contabilidad. El parasitismo en política daña, y de muchas maneras…
EL VOTO CARO.- El presidente de la Junta Central Electoral hizo el cálculo e informó el resultado, pero se ignora el método que usó para determinar un costo del voto que luce exagerado y conceptualmente equivocado. Incluso se presta a una trampa de la que podría ser víctima, pues por el momento es un administrador electoral, pero no debe olvidar que deberá organizar elecciones. Hablar de economía en ese renglón podría ser escupir hacia arriba con la seguridad de que la saliva caerá en la cara. La mesa electoral no puede ser dispuesta considerando el rendimiento ocasional, sino teniendo en cuenta el 100 por ciento del padrón. Incluso agregando un 10 % de imprevistos. La consulta pasada no sería la mejor de las experiencias para este tipo de cálculo, pues los impasses y los reconteos aumentaron el gasto. La división no debería hacerse con los votantes reales, sino también con los potenciales…
¿FEMENTIDA O REAL?.- Las pasadas elecciones fueron consideradas por la Junta Central Electoral como complejas, y lo fueron por la protesta de la oposición, y no por la mecánica del voto. Ahora se dice igual que las del 2020 serán complejas, y no se explica que se insista en lo que puede calificarse de propaganda. Incluso puede pensarse que el organismo, o su presidente, quisiera librarse de lo que sin duda será un incordio: el voto preferencial a nivel de municipio. Así la consulta de febrero sería pan comido. Una sola boleta para alcalde, y si acaso dos, si una no fuera suficiente para incluir a los regidores. Los aparatos (los benditos aparatos) fueron comprados para superar con éxito esa complejidad, pero no parece que Julio César Castaños y los demás miembros del organismo vayan a usarlo. Es más, del costo de mantenimiento o almacenaje no se ha vuelto a hablar…
EL VOTO PREFERENCIAL.- Todavía no es tiempo para considerar estos aspectos, y más si no se sabe qué decidirá la ley. Sin embargo, la dificultad estará esperando. Si se elimina el voto preferencial, el sistema de alianzas colapsará, o será imposible, ya que no habrá forma de complacer en una boleta municipal a los aliados. Los cuales en ocasiones son muchos. Además de incómodos, pues querrán rascarse con uñas ajenas. Con el preferencial ese inconveniente se brinca, ya que con la sola inclusión, sin puesto definido, el candidato se siente complacido, sabiendo que la suerte dependerá de su esfuerzo. La afección será general, cosa de todos, pero pensándolo bien el PLD y sus aliados serán los más perjudicados…
Por Orlando Gil ;-
orlandogil@claro.net.do