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jueves, 27 de julio de 2017

Partidos, políticos y sus tareas pendientes

MATERIA ELECTORAL.- Los partidos y los políticos dominicanos tienen como tarea pendiente aprender de sus errores del presente y del pasado. Situaciones que se dan con frecuencia, cosas que pasan y se repiten, y sin embargo, ninguno encuentra huellas a la hora de recorrer viejos caminos. En materia electoral, por ejemplo, más que insuficientes, nulos. Se supone que los delegados son expertos. Conocen las leyes y llevan cuenta de todo lo sucedido. Pero no. No se recordaba el fallo de la Suprema Corte de Justicia, actuando como tribunal constitucional.
Si no es porque Luis Abinader visita la Junta Central Electoral y le pregunta a su presidente Julio César Castaños si su predicamento sobre las primarias es el mismo de la sentencia que él (Castaños) provocó, el entierro sigue adelante sin cadáver y sin doliente. Ahora todo se devuelve y lo mucho discutido no tiene provecho, aun cuando el auto no fue propiamente sobre las primarias. ¿En qué se pensó, pues? La Constitución es del 2010, seis años después, y ya no es la Suprema Corte de Justicia la instancia que declara la inconstitucionalidad, sino el Tribunal Constitucional...
AGUA PASADA.- Ese insuficiente conocimiento electoral de los partidos y de los políticos lo cobró el Consejo Nacional de la Magistratura y lo pagó el antiguo Tribunal Superior Electoral. A ninguno de sus miembros se le reconoció mérito para repetir en el cargo, aun cuando esa era la tónica de reciente y de pasado. Sucedió con la Junta Central Electoral y la Cámara de Cuentas. A la hora de pasar balance quedó claro que no fue verdad que dijeron que no a cada instancia de oposición o que favorecieron al partido en el poder. Lo que no se analizó, y era procedente, fueron los expedientes sometidos, conocidos y fallados. En muchos casos eran necedades, caprichos, sin sustento legal o jurídico, y que se instaba a aprobar usando medios inadecuados o simplemente políticos. Agua pasada por molino, pero que algún día el molino deberá decir...
ENTRE MISTERIOS.-  Lo malo cuando ocurre al final, es peor. Todas estas situaciones devenidas al cerrarse la legislatura, y darse cuenta de lo que no se recordaba,  le sacan el aire a la cuestión y los ímpetus de semana atrás amainan. El problema del tapete es que tiene muchos colores. El inconveniente mayor de los proyectos es la falta de honestidad de los interesados, los cuales  podrían llevar comillas hasta con elegancia. ¿Cómo es que se encuentran mecanismos, modalidades, para resolver lo de la Junta Central Electoral, Cámara de Cuentas, Tribunal Superior Electoral y Suprema Corte de Justicia, y no para las leyes de Partido y Electoral? No se tiene una explicación a mano, y ninguno  se atrevería a aventurarse, sabiéndose como se sabe que sería un camino equivocado...
LOS CORREVEIDILE.- La gente no lo sabe, o tal vez no lo cree, pero todas esas situaciones de conflicto que dieron lugar a denuncias, a advertencias, y hasta amenazas, se resolvieron porque las fuerzas políticas más representativas se pusieron de acuerdo. Sin verse la cara, sin hablarse directamente, de manera impersonal. El día que se escriba la historia política de este país habrá que sacar comida aparte, o capítulo propio, al correveidile, al recadero, al enlace. Esos secretos deberán salir a flote y evitarse que se ahoguen. Esos nombres se conocen, aunque no los grandes servicios que prestaron. Juan Bosch y Joaquín Balaguer se supone vivieron políticamente de espaldas, pero fue porque hombres de su confianza y cercanía, que sí se veían y tocaban, cumplieron sus  encomiendas de forma admirable. Ahí van por esas calles de Dios con su carga de silencios...
Por Orlando Gil ;-
orlandogil@claro.net.do