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miércoles, 26 de julio de 2017

¿Otra vez Danilo?

Cada vez hay menos apertura a una alternativa electoral en el Partido de la Liberación Dominicana fuera de Danilo Medina, que ha dicho muchas veces, y en diferentes escenarios, que no irá a una segunda reelección para un tercer período seguido en el poder.
Porque resulta sintomático que a poco más de un año para que el oficialismo nomine a su candidato para las elecciones de 2020 --algo que teóricamente deberá producirse a finales del 2018--, no aparezca nadie con posibilidad de mantener al PLD en el poder sin recurrir al método político más satanizado y al mismo tiempo el más recurrido: la reelección presidencial.
A pesar del ruido de la calle amplificado en el máximo decibelio por el movimiento Marcha Verde, la popularidad de Danilo es incuestionable en las clases alta y media y en los sectores marginados, exactamente las franjas del electorado que dieron vigencia al doctor Balaguer para presentarse a nueve elecciones nacionales como candidato presidencial desde 1966 al 2000, en ocho de ellas buscando ser reelecto.Lo que proyecta el panorama político de hoy es que difícilmente Danilo pueda evadir volver a la contienda electoral como la principal figura dentro de dos años y nueve meses, que es lo que falta para la próxima consulta cívica.
Piquete en contra
Los jugadores de billar conocen bien la frase: el piquete contrario ocurre cuando el mingo se pica en dirección opuesta al deseado buscando preparar la mesa para el próximo tiro --y al final le preparan la mesa al oponente--, lo que ha ocurrido con la campaña de los grupos antisistema vestidos de verde.
¿Piensa alguien que pudiendo evitarlo el PLD se va a dejar arrebatar el poder de quienes han prometido que llevarán a todos sus dirigentes a la cárcel? Parece utópico pensarlo. En este momento el único que puede evitar la derrota del PLD es Danilo por su ascendiente en las franjas sociales que conforman la mayoría de los electores... Esa realidad podrá cambiar en los próximos meses, pero nadie puede dar garantía de ello. ¿Y la promesa de no reelección? Veamos la historia reciente.
... Escuela de Balaguer
El más sabio fue siempre Balaguer... En 1966 maldijo la reelección y alentó la candidatura de Francisco Augusto Lora, que era su vicepresidente, pero dos años después estaba en la calle con el famoso “vuelve y vuelve” y Lora fuera del Partido Reformista.
Fue Presidente durante seis períodos, uno de ellos recortado a la mitad --22 años que corrieron entre 1966-78 y 1986-96--, y se presentó a ocho reelecciones: en 1970, 74, 78, 82, 86, 90, 94 y 2000, y perdió en 1978, en 1982 y en el 2000. Después, las “ganó” todas... Las comillas no son propias sino de Juan Esteban Olivero, su mago en la Junta Central Electoral.
Casi empezando su primer gobierno en 1966, aprovechó una reforma constitucional para excluir de la Carta Magna el principio de la no reelección consagrada en 1963 por iniciativa del profesor Juan Bosch, aunque se remontó a la historia política para resaltar los males que acarrea el continuismo.
Posteriormente, en una conferencia con la prensa internacional, Balaguer volvió a prometer que no optaría por un segundo mandato consecutivo, pero a partir de entonces se presentó a ocho reelecciones consecutivas, excluyendo sólo las elecciones de 1996 porque se lo prohibió taxativamente la reforma constitucional de 1994.
Desde la muerte de Trujillo solo dos Presidentes en ejercicio --Antonio Guzmán y Jorge Blanco--, no buscaron la reelección a pesar de no tener impedimento constitucional. Los dos terminaron mal: uno, Guzmán, suicidado de un tiro en la cabeza; el otro, Salvador, en la cárcel.
Por César Medina ;-
lobarnechea1@hotmail.com