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jueves, 27 de julio de 2017

¡Maldita reelección!

Esa era la frase favorita de Hipólito Mejía cuando se refería a la reelección presidencial que decía abominar y a la que sucumbió después de apegarse al “carguito” de Presidente de la República, como ha ocurrido siempre con los hombres que llegan al poder para no querer irse de él.
A Trujillo lo mataron en mayo de 1961 y exceptuando a Bosch que asumió el poder en 1963 y lo tumbó la guardia siete meses después, ningún otro Presidente en el último medio siglo ha resistido la tentación de reeditarse en el cargo -salvo Guzmán y Jorge blanco--, y los tres, como si se tratase de una maldición gitana, terminaron sus gobiernos de muy mala manera: derrocado, suicidado, preso...
De los seis presidentes constitucionales que ha tenido el país desde el final de la dictadura, sólo Hipólito Mejía perdió su primer intento de reelegirse. Balaguer perdió la reelección en 1978, en 1982 y en el 2000. Luego, las ganó todas: en el 70, 74, 86, 90 y 94.
Leonel Fernández ganó la reelección en 2004 y en 2008 y Danilo Medina en 2016. El único que se encuentra electoralmente invicto es Leonel, ganando las tres elecciones a las que se ha presentado: en 1996, en 2004 y en 2008; Danilo perdió de Hipólito Mejía en el año 2000, cuando ambos se presentaron al electorado por primera vez, pero Leonel vengó esa derrota cuatro años más tarde humillando a Hipólito en las urnas.
... Guzmán y Jorge Blanco
También Antonio Guzmán se marchó invicto, lo mismo que Salvador Jorge Blanco. Guzmán fue nominado a la candidatura en 1974, pero la coalición que lo postulaba --el Acuerdo de Santiago, que encabezaba el PRD--, se retiró de la contienda unos cuantos días antes de las elecciones.
Jorge Blanco fue una sola vez el abanderado de su partido, el PRD, en las elecciones de 1982, y ganó holgadamente.
Los casos de los tres presidentes que optaron por no reelegirse hay que verlos de forma separada. El de Bosch es singular porque no tuvo tiempo de ir por la reelección, aunque abominaba de ella e hizo consignar ese principio en la Constitución de 1963. Pero todos siempre dicen que no van... Y van.
Antonio Guzmán coqueteó con la reelección a lo largo de su mandato entre 1978 y 1982, pero en el relevo perredeísta había una figura de extraordinaria popularidad, Salvador Jorge Blanco.
Además, Salvador era apoyado por Peña Gómez, que cimentó su liderazgo con oposición rabiosa al empeño continuista de Balaguer y no habría cedido jamás en base a la claudicación de ese principio partidario.
... Soledad del Poder
Después de las elecciones de 1982 Guzmán cayó en un estado depresivo que no pudo superar, y el 4 de julio de ese mismo año, cuando sólo le faltaban 41 días para entregar el poder a su sucesor Jorge Blanco, se dio un tiro en la cabeza encontrándose en su despacho del Palacio Nacional. Sus allegados afirman que lo abrumó la soledad del poder.
Salvador estuvo tentado muchas veces a articular un proyecto reeleccionista, pero en esa época el PRD estaba inmerso en una grave crisis porque tanto Jacobo Majluta como Peña Gómez querían ser presidentes. La división fue aprovechada por Salvador para intentar colar la reelección, pero no se le dio porque finalmente Peña cedió la candidatura a Jacobo, que perdió de Balaguer y Balaguer metió a Salvador a la cárcel.
Así, los tres presidentes antirreeleccionistas tuvieron un mal final...
¿Y los reeleccionistas? Uno, Balaguer, ganó seis elecciones; otro, Leonel, ha ganado tres; el tercero, Danilo, va por dos... Y el rancho ardiendo.
Por César Medina ;-
lobarnechea1@hotmail.com