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martes, 13 de junio de 2017

El PRM y los verdes

BAJARON LÍNEA.- Entre seguidores de Hipólito Mejía se hablaba de la conveniencia de someter como punto de agenda en las reuniones de la Dirección Ejecutiva de los lunes, o en cualquier otra de la Comisión Política, el tema de las relaciones del PRM con el movimiento Verde. No sé si se llegó a tratar, y si se hizo, no trascendió. Lo que sí se sabe es que los cuadros dirigentes del grupo bajaron línea para que sus compañeros de base no participen en las caminatas que se producen en pueblos o regiones del país. La razón es obvia.
Los Verde cada vez que pueden y tienen oportunidad la cargan contra Mejía.
Empezaron con un cartelón, y ya incluyen en sus discursos a Mejía, con la misma responsabilidad y culpa que Leonel Fernández y Danilo Medina. Mejía no es un aliado, es también el enemigo. Los partidarios del expresidente dicen no entender, pero es porque se hacen. Para ver lo evidente no hace falta lupa, para saber que hay detrás de la cortina basta observar el movimiento en las sombras…
ENTRE SÍ QUE NO.- Lo del cartelón se despachó fácilmente, le echaron la culpa a Luis Abinader, pues se le creyó con influencias en el movimiento, ya que lo apoya desde el principio y no solo de palabras. Sin embargo, lo de ahora es diferente. Es una trama política con una finalidad muy clara: descalificar los posibles, a los potenciales candidatos.
Ahora dice Felucho Jiménez que Danilo Medina lo autorizó a decir que no va en el 2020, pero eso no era necesario. La Constitución se le había adelantado, y aunque no fue blindada como se acordó, lógica y circunstancia contravienen otra reelección. Leonel Fernández sigue fiel a su credo: No pide la candidatura, pero la golosea. Sea que esté en Funglode, o en uno de los tantos foros a que acude y participe, si le dicen ven, lo deja todo. Lo de Hipólito Mejía es indudable, dicho a viva voz: quiere ponerse de nuevo la ñoña…
CONVERGENCIA NO.- Los demás seguidores del PRM se dan cuenta de que el panorama cambió de un momento a otro y que el movimiento Verde no fue nunca lo que se pensó en principio. Otra Convergencia. Era la misma gente y en la otra acera el gobierno. Sin embargo, dependiendo del lugar en que se celebrara la marcha, sacaban uñas diferentes. Los discursos nunca fueron los mismos, y por igual los protagonismos. Ahora que se acerca a la capital, los voceros son más que voceros. Las cabezas reales, y no los muchachos de antes. Luis Abinader vuelve a tener problema, porque ese sector –en más o en menos– acepta los sometimientos de la Procuraduría, sin sacar comida aparte a los perremeístas, y solo reclama que se profundicen las investigaciones y que sean más los imputados. Hipólito Mejía, Leonel Fernández y Danilo Medina…
VERDE COMO OPOSICIÓN.- Uno de los ideólogos de Donald Trump tuvo la feliz ocurrencia de señalar desde los días de la transición que los medios eran la oposición, y desde entonces se mantiene y refuerza ese cuerpo a cuerpo entre el presidente norteamericano y los periódicos más importantes y las grandes cadenas de televisión. Guardando distancia aquí puede decirse que el movimiento Verde es la oposición. Se cree libre de pecado, sin cola que le pisen y en condiciones de convertirse en alternativa real, en opción de poder. Al menos eso consideran sus propulsores, que piden la renuncia del presidente Medina y plantean un gobierno provisorio.
Aunque hablando como los locos fuera del manicomio, que piensan con la boca y en voz alta, ¿esa estrategia del oficialismo de adelantar con tanta anticipación que el mandatario no va en el 20, no busca zafarse del acoso de los Verde?...
Por Orlando Gil ;-
orlandogil@claro.net.do