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martes, 16 de mayo de 2017

“Papeles de Panamá” y corrupción dominicana

EL LIBRO.- “Corrupción y cartelización de la política en la República Dominicana”, de la autoría de Jacqueline Jiménez Polanco, Dra. en Ciencias Políticas y Sociología de la UCM, España, es una obra de unas 80 páginas, impresa en Berlín, y presentada en el país en abril del año pasado, que entre otros temas presenta la relación de los llamados “Papeles de Panamá” con la corrupción política en nuestro país. Los Papeles de Panamá revelados por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, representan la mayor filtración
de datos sobre los paraísos fiscales, a partir de 11.5 millones de documentos del bufete de abogados panameños Mossack Fonseca, especializado en gestionar capitales en paraísos fiscales. De las 214 mil compañías, fundaciones y sociedades “offshore” encontradas en las filtraciones, 486 son dominicanas. De los más de 140 políticos y altos funcionarios de todo el mundo involucrados, hay 57 clientes, 67 beneficiarios y 192 accionistas, dominicanos. Por alguna razón el único funcionario o exfuncionario público mencionado en las notas es Diandino Peña.
EL PEPCA DE PESCA.- Como ya se sabe, la embajada estadounidense habría informado a las autoridades nacionales de la existencia de las empresas a nombre del entonces director de la OPRET. Pero sólo las de Diandino Peña. La preocupación de la Embajada sólo llegó hasta el Metro, como el patriotismo nuestro a veces solo llega hasta El Masacre. Mientras provocaron la dimisión de un primer ministro en Islandia, las explicaciones de un primer ministro británico a la Cámara de los Comunes, y hasta el actual Presidente argentino fue sometido a investigación, en Dominicana los Panamá Papers nada provocaron. Aquí “los papeles” fueron apenas papiros insignificantes, motivo de modesta querella electoral con poco aspavientos, pues el tema no es exclusivo de un partido sino la práctica -hasta ahora exitosa- de una partidocracia insaciable y en aloque full, que ha perdido ya el sentido del disimulo y del mínimo prigilio, en fin, ¡joder! que lo mucho “hasta Dios lo ve”, e incluso lo ve el Imperio. Mientras tanto, el Ministerio Público y su PEPCA -a pesar de que en abril 2016 la noticia fue primera en todos los diarios nacionales- no invitó ni siquiera a un buen café banilejo (of course) al Ing. Peña ni a tantos otros nombres de los que aparecen en los papeles de la tierra de Rubén Blades y Rod Carew.
EL REPORTAJE.- Así llegamos al reportaje de Alicia Ortega, y a la torpeza del entrevistado quien, enterado desde hacía más de un año de las filtraciones de los papeles que lo vinculaban, concedió la entrevista para hablar de sus “actividades empresariales”, a pesar del pesar panameño, ya dije. Sus respuestas a Ortega de Hasbún, que en sus preguntas fue cordial, respetuosa y correcta, pero al mismo tiempo firme y directa, no hicieron sino involucrarle más (caso de la declaración jurada de sus bienes), y si faltaba poco, habiéndole solicitado el presidente Medina la renuncia en la mañana del miércoles, Peña aceptó la invitación del programa El Sol de la Mañana (yo no asisto los jueves por condiciones contractuales), sin elaborar una sola explicación convincente sobre lo ocurrido o denunciado. Mientras tanto, la PEPCA del Ministerio Público una vez más se iba de pesca o camping y nada decía de lo admitido por el funcionario, mientras Troya no ardía pero sí ardían las redes sociales, que en este caso sustituyeron a los medios tradicionales de comunicación y demostraron una vez más que “el futuro era ayer, amor”.
LA DESTITUCIÓN Y DOS PREGUNTAS.- Si bien es una prerrogativa constitucional del Presidente sustituir a cualquier funcionario del Ejecutivo, uno, creyente firme en la presunción de inocencia, hubiera preferido que ante las evidencias se hubiese suspendido al director de OPRET y, de paso, se hubiese recordado al PEPCA sus funciones. ¿Por qué el único paraíso fiscal denunciado fue el de Panamá, y no los tantos otros fiscales paraísos primermundistas, incluidos los que guardan las fortunas robadas por el nazismo y las más abyectas satrapías? ¿Por qué entre decenas de funcionarios, exfuncionarios o púbicos financiadores de campaña sólo se ha investigado a Diandino Peña? Ese es un buen tema para la reflexión, debate y discusión, pero en otro bulevar, porque este ha concluido, y don Miguel Antonio Cabral lo está esperando hace rato. Con permiso.
Por Pablo McKinney ;-
pablomckinney@gmail.com