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viernes, 7 de abril de 2017

De Baninter y Bancrédito a Odebrecht y Tucano

TODO MENOS EL EXILIO.- Los casos Odebrecht y Tucano, que gringos y brasileños “trujeron” a estas tierras, son un buen comienzo para que los poderosos de la política, de la Iglesia, de “la Embajada” y del gran capital, reinventen la forma de hacer y ejercer la política a través de una ley de partidos y régimen electoral. Hablo de leyes que impidan la colaboración económica en las campañas como inversión para, ya en Palacio, cobrar del Presupuesto Nacional lo invertido.
Háganlo ahora, poderosos de la política, príncipes de la Iglesia, misters de “la Embajada” y, por supuesto, háganlo también ustedes señores del gran capital, que ante una ruptura posible del orden constitucional serían quienes más tendrían que perder. Y es que, así como en la santa poesía Ángel González pregunta a quien corresponde, ay: “Qué sería tu nombre sin ti”, así pregunta uno a los señores: ¿qué cosa es un rico preso de nostalgia en el exilio de oro o plata de Miami o París? ¿Qué sería del señor en un ostracismo de dólares pero sin sus nativos privilegios, sin sus incentivos y elusiones celebradas, sin las preguntas del otro Pablo: “¿Qué verde ha de deslumbrarte, qué tierra con su humedad, sus olores, su humildad va a faltarte? En fin, que para encontrarle sentido a vivir en la patria, nada hay como perderla.
DE AQUELLOS POLVOS, ESTOS LODOS. El caso Odebrecht, al que de cuando en vez va sazonar un nuevo acuerdo de delación, y que a más tardar en junio 30 tendrá nombres y apellidos, que a su vez harán otros acuerdos. Ese caso, ya digo, es la gran oportunidad para relanzar esta democracia nuestra -olvidadiza y gris, dadivosa y un poco puta-, e imponer a nuestra partidocracia y sus amigos financiadores del sector privado, reglas de juego que han de ir acompañadas de un implacable régimen de consecuencias El aumento de la delincuencia y la violencia, ese absoluto irrespeto a toda autoridad policial y militar en barrios y calles, esos lodos no han caído del cielo ni son mandato de algún Dios de los de antes, sino que viene de otros polvos, son el fruto de décadas y décadas de impune robo, de “incentivos” empresariales y exenciones de puta madre, siglos de ascenso meteórico, de acumulación de unas fortuna tan pero tan grandes, que 30 años después han parido hijos y/o nietos que, a diferencia de sus padres o abuelos, sí pueden darse el lujo de ser militantes fundamentalistas, comprometidos talibanes por el fin de la corrupción y la impunidad, ¡y qué bueno que así sea! “Un torturador no se redime suicidándose, pero algo es algo”, que decía don Mario.
DE BICICLETAS, SEXO Y CONDONES.- Como las bicicletas son para el verano, los condones son para el sexo y no para la política. Entonces, nada de “atajar para que otro enlace”. Nuestra historia reciente ha demostrado que nada es tan político como un antipolítico y nada tan partidario (en especial de sus intereses) como un autodeclarado antipartido sinpartido. El derrocamiento en 1963 del primer gobierno democrático, no fue en lo fundamental cosa de ningún partido, sino más bien de una embajada imperial, de una iglesia defendiendo los beneficios y privilegios del Concordato trujillista, y sobre todo, muy sobre todo, fue la obra de unos insaciables medianos y grandes empresarios y/o industriales al acecho de la fortuna de los Trujillo que era la del pueblo dominicano. Transcurrieron cincuenta y seis años y con ella se quedaron.
EL EJEMPLO.- Así como los casos Baninter, Bancrédito y Mercantil fueron el “novamás” del sector financiero después de 30 años de impunes quiebras de bancos; de igual forma, el caso Odebrecht es la gota que rebasó la copa del actual sistema político empresarial de financiamiento para la corrupción y el saqueo del erario. Y hablo de todos los partidos, porque no hay inocentes en ninguna organización política que gobierno haya sido o ayudado a ser, desde Lilís hasta ayer. Por eso la advertencia, justo ahora que todavía queda algo de prigilio y raciocinio en un pueblo indefenso, lleno de miedo, y con un nivel de indignación que ni los políticos del gobierno y menos los de la oposición han sido capaces de analizar para convertir en reflexión para la legítima acción política. Como escribía Jorge Prats (que este sábado a las 11:00 pm estará en McKINNEY para Color Visión,) no basta el enfado y la indignación sino se parte de ellas para hacer, para construir, para actuar y con el ejemplo avanzar. (Creo que en lo del ejemplo está la vaina, lo del ejemplo es lo que jode). Con su permiso.
Pablo McKinney
pablomckinney@gmail.com