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miércoles, 15 de marzo de 2017

Grupismo del PLD

Todo el mundo conoce la historia traumática provocada por las fracturas internas del Partido Revolucionario Dominicano, incluyendo su época de gloria cuando el líder absoluto era el profesor Juan Bosch… Tampoco ignora nadie que Bosch se fue del PRD en 1973 asqueado por ese mismo tirijala que forma parte de la naturaleza perredeísta.
Quienes vivimos cerca del PRD en aquellos años de la post Revolución, también sufrimos los primeros desmembramientos de una organización política que encandiló a la juventud que soñaba con un retorno a la democracia al margen de los extremismos doctrinarios.
La llegada de Balaguer al poder en 1966 produjo grietas en la estructura interna del PRD que no hicieron más que reiterar la azarosa historia de divisiones de un partido formado en el exilio de La Habana en 1939, 27 años atrás. Antes --y desde entonces--, las fracturas perredeístas han sido su constante histórica, incluyendo la que provocó el propio Bosch al marcharse para formar otro partido.
El líder, sin embargo, no pudo evitar que a su nuevo partido llegara el germen pernicioso del grupismo, que apenas cinco años después estalló con la partida de dos de sus más avanzados discípulos: Euclides y Franklin, que luego regresaron…
… Una carta crítica
“Amigo César: De acuerdo a mi observación y experiencia, el grupismo forma parte de la naturaleza humana. No se conoce institución política, religiosa, deportiva o militar que haya escapado a esta veleidad humana. Los hombres se agrupan y se han agrupado siempre porque son de naturaleza gregaria; buscan cobijo, protección y seguridad.
“Pero se sabe que el grupismo divide gravemente, y en la actividad política sus efectos suelen ser devastadores.
Los casos del Partido Revolucionario Dominicano y Reformista Social Cristiano no pueden ser más elocuentes; que de haber sido las banderas dominantes en los últimos cincuenta años, han devenido, irremediablemente, en organizaciones en proceso de extinción o reducidas a dimensiones insospechadas.
“Juan Bosch se marchó del PRD no sólo porque ese partido había concluido su misión histórica, como dijo en la ocasión; se marchó hasteado de la actividad grupal y porque tenía el sueño de construir una organización con ideas nuevas y de naturaleza distinta, diseñada de tal manera que fuera invulnerable a la acción erosionante de los grupos.
“Su prédica fue larga y en el capítulo Organización y Disciplina de Los Círculos de Estudios, el rechazo al grupismo, su capacidad de daño y la prevalencia de los organismos sobre las individualidades, fue una especie de credo peledeísta. Los grupos, según decía, ponen sus intereses por encima de los intereses del partido y los del país”.
… Su evidente fracaso
“Juan Bosch fracasó en ese empeño; de hecho, a los cinco años de la fundación del PLD estaba enfrentando el primer agrupamiento, encabezado por Antonio Abreu; luego, Rafael Alburquerque; más tarde, los hermanos Fiallo, y concluidas las elecciones de 1990, Max Puig y al sector interno de los sindicalistas… Historia conocida: con el grupismo no hay quien pueda. “Pero la lucha de Bosch fue tan consistente y dilatada, que formó una masa suficientemente densa de militantes que pueden ser cordiales con las distintas tendencias o grupos pero que nunca podrán contar con su colaboración y apego; esos dirigentes y militantes son el encolante de la unidad y la fuente del poder y el prestigio del Partido de La Liberación Dominicana.
“Recibe mis saludos y mi invariable afecto. Aurelio Guerrero”.
Sí, pero no… Don Juan sufrió como nadie los primeros síntomas del grupismo en el PLD… Nadie mejor que Víctor Grimaldi --para entonces un colaborador cercano suyo--, lo ha explicado en numerosos artículos de prensa que recogen testimonios de los sinsabores del líder histórico del PLD.
Por César Medina ;-
lobarnechea1@hotmail.com