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lunes, 6 de febrero de 2017

Hay percepción de complicidad

La forma cómo se maneja el caso de la constructora Odebrecht revela que al Gobierno le gustan las protestas. La actuación judicial contra la corrupción deja la cancha abierta para que sigan las manifestaciones en reclamos de justicia.
Al oír las declaraciones del procurador Jean Alain Rodríguez, que hizo acuerdos con la fi rma brasileña de confi dencialidad, me suena los oídos con notas de inconformidad.
Eso no satisface al público.
Ese pacto parece civilizado, pero no lo es ya que Odebrecht podrá seguir operando sin penalidad para sus empleados corruptores.
Dijo el fi scal general que es un gran logro que la empresa abonará el doble del soborno delatado, pero será en el 2025 que culminarán los pagos. Tal parece que el Procurador aspira a que seguir en el poder después del próximo gobierno que terminará en el 2024.
El funcionario judicial habló como si fuera un gran logro que Odebrecht devuelva algo de lo que se apropió. La empresa anunció el pago de 30 millones a corto plazo y en ocho años el resto. Este tipo de penalidades se ha dado en el pasado, y al fi nal el país ha quedado estafado.
Entregan una boronita.
El ministerio público parece no entender el reclamo popular: cárcel para los corruptos. Que no ponga la persecución judicial en Baño de María.
De todas partes llegan informaciones de que investigan, detienen y condenan gente ligada a la corrupción que se propagó desde Brasil. Aquí seguimos haciendo morisquetas frente al espejo.
Este caso, cuyas implicaciones se esperaban desde hace mucho, sigue en burbujas.
Parece haber la intención de que los ánimos se calmen por agotamiento.
Se juega al hastío. Ganar tiempo en lo que un escándalo mayor tapa este bulto o sacrifi can al chivo expiatorio.
Creo que se tiene que ir a la causa y no al efecto. La deducción es muy sencilla: Odebrecht pagó sobornos para que le aprobaran obras. Esa coima sería recuperada con la sobrevaluación de las mismas. Los brasileños no pagaban nada en realidad, sino que formalizaban un entramado para defraudar al Estado dominicano.
Hay que investigar la sobrevaluación.
De allí brotará el pus de la corrupción.
Se sabrá quiénes recibieron la canonjía y cuánto es el monto con que se defraudó al país.
Una demanda está en las calles. La percepción es que el Gobierno es cómplice y tapa a los implicados. Que no se haga más mármaras.
Por Alfredo Freites ;-