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jueves, 2 de febrero de 2017

Caso Odebrecht

LLEGAR A LA META.- No existe competencia, pero ante la urgencia de la calle, la instancia que termine primero se llevará los aplausos y posiblemente condicione la potencial rival. La comisión ad hoc trabaja rápido al parecer y adelanta que ahora en febrero rendirá su informe. La Procuraduría, por su parte,  toma un respiro en los interrogatorios, hace cotejo de documentos y anuncia que pronto convocará a la segunda ronda, sin precisar si solo funcionarios  o si incluirá empresarios. Las indagatorias tienen naturalezas diferentes, puesto que la judicial podría producir consecuencias penales.
Aunque no se descarta, que si fuere de lugar, el reporte de  los particulares tenga iguales implicaciones. Febrero será un mes muy especial, y no porque se conmemorará la Independencia, sino porque el presidente de la República comparecerá ante la reunión conjunta de las cámaras y rendirá cuentas del período. En este caso se supone que Odebrecht irá de la mano, y fuera bueno que para ese entonces las investigaciones hayan concluido. La oficial y la privada, que de algún modo también será oficial...
DESTINATARIO REAL.- El coordinador de la Comisión nombrada por el Ejecutivo dijo algo que se suponía, que intrigaba y servía de base a una que otra tergiversación, o perversidad. El informe no solo tendrá como destinatario al presidente de la República, sino a la opinión pública nacional. Muchos de los opinantes de camino, por no decir todos,  se preguntaron desde el primer momento porqué el gobierno se preocupaba en esclarecer lo referente a las plantas de Punta Catalina, si lo de Odebrecht era un todo incluido. Se diría que esa es su obra, y que debe defenderla, en tanto las otras administraciones harán lo propio con la suya. Sin embargo, en la gestión de Danilo Medina hay más Odebrecht. Hasta que no hable y explique lo particular dentro de lo general, las intrigas seguirán con sus turbulencias fuera de temporada. La opinión pública estará en apuros, pues deberá decidir si discute uno a uno los informes, o lo hace de conjunto, contrariando la estrategia oficial de sacar su comida aparte. Incluso se sospecha, en un ejercicio caprichoso, que el Procurador frena para que la Comisión se le vaya alante...
CADA CUAL SU CAFÉ.- Es un ángulo inédito, pero posible. El gobierno quiere colar su café claro, tomárselo sin apuro y bajo techo, y que entonces los implicados de otras administraciones o partidos hagan lo que el Hombre Malboro: un café espeso y amargo, y a la intemperie. Y los caballos inquietos en la madrugada. La gente ve a un Procurador poco diligente y a una comisión que se pasa de  rápida, pero no sabe lo que piensa el gobierno ni lo que hará, pues hasta ahora solo reparte cartas y no juegas. Y el gobierno, cual que fuere, es un tahúr en la cantina del Oeste. Siempre tiene barajas marcadas u ocultas en las mangas de la camisa, y cuando no, un revolver pequeño de doble cañón y un solo tiro, siempre mortal, ya que de no serlo se daña la escena y la película en sentido general. Los antecedentes dejan entrever. La estrategia del Palacio Nacional sorprende, y unas veces se torna conservadora, otra avanzada, y lo mejor es cuando decide ser populista. Y como no habla, hay que suponerlo calculando...
AL DÍA SIGUIENTE. La expectativa era que el lunes 23 de enero el gobierno reaccionara, como respuesta a La Marcha del día anterior, e hiciera lo que nunca se ha hecho en materia de lucha contra la corrupción. Sin embargo, no. La normalidad volvió como si la demostración no se hubiera llevado a cabo. Ese ánimo contemplativo subleva a los desesperados, a los que no entienden que los asuntos de Estado se manejan con discreción. Dije y repito que el gobierno tomó el pulso de  la situación antes de la protesta, y que encargó una medición que fue reveladora. La Marcha iba, y con fuerza, y lo mejor era saludarla y cubrirse de sus efectos, sabiendo por indagatorias de inteligencia que no sería trastornadora. ¿Dónde, pues, la falla del movimiento? Fue una acción masiva, pero amorfa, sin figuras de relevancia que se asumieran como líderes o interlocutores. ¿Cómo poner la mesa si no hay comensales a la vista ni tampoco convidados? Lo bueno de la movilización fue igual lo malo. Al ser espontánea, y gestarse a sí misma, y no hubo nadie que diera la cara por todos...
Por Orlando Gil ;-
orlandogil@claro.net.do