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martes, 14 de febrero de 2017

Cancelación de visas

LA MÁQUINA.- El mejor invento del Gobierno norteamericano en los últimos tiempos es la máquina de cancelar visas. No se sabe cuándo se prende ni si se apaga, y como no usa combustible, tampoco se siente, a menos que lo revele el afectado. Roberto Rosario lo dijo en su momento, y ahora Fidel Santana, aun cuando con uno y otro se utilizaron procedimientos diferentes. Al primero fueron a su oficina a pedirle el documento, y por igual la oficial como la personal, como si quisieran decirle en un mal español:
“No te queremos ver ni en pintura”. Al segundo lo dejaron ir al aeropuerto, sin el beneficio de la cortesía. La cual se merecía, sino por dirigente del Frente Amplio, por diputado de la República. Pero si Estados Unidos era desconsiderado con Obama ¿qué puede esperarse con Trump? El hecho no inquieta ni intriga, pero la pregunta cae sola de la mata ¿Por qué no se permitió el ingreso de Santana a territorio norteamericano? Él tiene su respuesta, y posiblemente se le acepte, pero será cosa suya y no de las autoridades norteamericanas. No fue que la entregó, pues iba a hacer el viaje, fue que lo dejaron en la estacada…
LA AVERIGUACIÓN.- Leí que iba a solicitar a la presidenta de la Cámara de Diputados que hiciera la averiguación, y esa diligencia lleva a recordar que el gobierno o la Cancillería harían igual indagatoria cuando el caso de Roberto Rosario, sin que se conozca resultado. Fidel Santana es miembro de uno de los poderes del Estado, Rosario era presidente de una entidad pública acreditada. En los dos casos la explicación se impone de rigor, pues una cosa es el derecho del Gobierno norteamericano a rehusar la presencia de ciudadanos de otros países y otra no motivar la medida cuando se supone existe correspondencia. Los tratados, los convenios, los acuerdos, en fin, la reciprocidad, no pueden ser simples papeles que se desconocen sin más ni más. Los expertos en derecho internacional, tan fluidos en otros asuntos, no entran en materia, eluden la situación. Y no ahora que el muro de Donald Trump se erige contra el mundo, y no solo contra México, sino igual antes. No hay que pensar mucho para darse cuenta de que las razones contra Santana no fueron las mismas contra Rosario…
LA FALTA.- ¿Cómo se explica que Fidel Santana, izquierdista o dirigente de un partido de izquierda desde hace muchos años tuviera visa y viajara a Estados Unidos, y no ahora que es diputado de la República, condición que alcanzó en la boleta del principal núcleo de oposición? ¿Qué hizo el legislador del Frente Amplio en los últimos días, o semanas, o meses, que llevan al Departamento de Estado a tomar esa medida en su contra? Que se recuerde, hacer alianza con el PQDC, faltando a la izquierda y asociándose con la derecha. Que se recuerde, prestar su casa para una reunión entre un padre agobiado y un representante de los derechos humanos, con la intención de entregar a un perseguido. Que se recuerde, ser parte de una iniciativa que busca investigar obras construidas en las administraciones de Hipólito Mejía y Leonel Fernández, y que molesta a los seguidores del primero y de lo que no dicen nada los partidarios del segundo. Ni pecado ni delito. Si alguna falta, la nobleza a que lo obligaba la condición de aliado. Pero que tampoco lo era al establecer nexos con un grupo de derecha…
TAMBIÉN OTRO.- Ahora se revela, se sabe y se confirma que a otro diputado, Fidelio Despradel, le fue negada la visa. Y lo interesante de dicha ocurrencia no es el rechazo, sino que no se supiera hasta que Fidel Santana sufriera la afrenta en el aeropuerto. La información no la dio la Embajada norteamericana, ni el propio Despradel, sino su colega Santana. Habría que entender que si Santana viaja sin problema, el percance de Despradel no se conoce nunca. ¿Quién lo iba a decir, si él no lo dijo ni protestó el hecho? ¿Cómo ahora se reivindica orgullo por lo que fue y sigue siendo un desplante? Santana y Despradel son diputados, y se identifican como políticos de izquierda, pero no pertenecen al mismo colectivo. Santana es del Frente Amplio y llegó a la Cámara de Diputados de la mano del Partido Moderno. La afiliación de Despradel es de Alianza País y obtuvo su curul por medios propios, sin alianza. De manera que la falta de uno no puede ser la misma del otro. Olvídense. A menos que la Guerra Fría haya vuelto con ímpetus brutales y no distinga que “nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos…” …
Por Orlando Gil ;-
orlandogil@claro.net.do