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martes, 17 de enero de 2017

Odebrecht es más de lo mismo

Los temas se ponen de moda y las modas pasan. Algunas hacen escuela y otras, sepultadas por novedades pasajeras, se olvidan.
Odebrecht es uno de los temas mediáticos. Como anécdota pasará a la historia y será un referente del régimen de la falta de  consecuencias.
Esto de la sobrevaluaciones y sobornos no son temas de hoy,  son endémicos del sistema. Lo que hace la diferencia es si cabezas caen bajo la guillotina de la justicia, aunque queden ricos y acogidos en su entorno social. En la sociedad hay una  doble moral.
Hay ladrones favoritos. Odebrecht ha provocado hasta choques entre periodistas ubicados  en los polos opuestos del Erario. Los intereses afloran y llega el momento en que los altoparlantes pagados tratarán de imponer su discurso contra los que anhelan suplantarlos. Es el juego del poder político. El  quítate tú para ponerme yo. Es momento  de poner en ejecución aquello de que la mejor defensa es la ofensiva. En medio de esta barahúnda yacen  las voces de los ilusos que claman justicia. Se desgañitan y mueven en el aire sus puños como molinetes. Reclaman un cambio. Que haya sanciones. Otra vez sacan el expediente de las marchas, ese mecanismo democrático que es la vía de escape de la olla de presión.
Las enseñanzas de la Oisoe  las pasan por alto. Marchas y piquetes y al final la vida sigue igual, porque hay que cambiarlo todo para que todo siga de la misma manera. Tenemos además  una comisión paralela al empleado público encargado de investigar los delitos. Personas ocupadas que no pueden negarse a una petición  presidencial, comprobarán que nadie es culpable si alguien muere porque le cayó un rayo. Hasta yo me callo. No es cinismo reconocer la realidad. Ahí  está el cínico filósofo griego Diógenes de Sinope quien criticaba  que en vez de cuestionarse qué estaba mal realmente, la gente se preocupaba únicamente por lo que convencionalmente estaba mal. Una de sus más afamadas acciones, quizá un mito, fue caminar  las calles a la luz del día,  lámpara mano,  en  busca de un hombre honesto. La experiencia  con la obra teatral Odebrecht  podría llegar  hasta  a tener su  chivo Oswald. Con otro Jack Ruby. No sería nada nuevo.
No lo digo yo. El Evangelio según San Lucas 23, 39-43 reza que  Jesús le  aseguró al buen ladrón: “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”.
Por Alfredo Freites :-
alfredofreitesc@gmail.com