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viernes, 6 de enero de 2017

La convención del PLD

UN DOS TRES.- El PLD ganó las elecciones de 1996 en segunda vuelta y los peledeístas eran difíciles de contar y no se tenía un número preciso. Decían entonces que diez mil, pero algunos exageraban hasta doce mil, y como eran cuadros a nadie ocupaba ni preocupaba la cantidad, pues la lucha no era electoral. La circunstancia hizo una de las suyas y fue más importante la levadura que la harina. Como era pocos, todos se conocían y el padrón no era problema.
Sin embargo, las mieles del poder atrajeron las moscas, y las moscas contaminaron. Ahora el padrón es un inconveniente, y por muchas vueltas no se encuentra una salida adecuada. No es fácil ser grande y al día siguiente pequeño. O  gordo y de un momento a otro flaco. ¿Cómo puede el PLD de los dos millones y medio que se presume o  registra como votantes en el  2016 volver a los diez o doce mil del 1996? Sin embargo, es un problema serio que demanda solución, y parece que sus implicaciones van más allá de lo que se aprecia a simple vista, pues uno de los grupos lo coloca en primer plano. Con el actual padrón Danilo Medina tiene las de ganar...
LA INSCRIPCION.- Los seguidores de Leonel Fernández no solo ponen el tema sobre el tapete, sino que plantean posibles salidas. Por ejemplo, inscribirse de nuevo. Hacer el padrón a partir de cero, de manera que el grano se separe de la paja. No hay que suponer, lo evidente adelanta la tarea. El invento sería contraproducente, pues no es verdad que un partido falto de disciplina va a obligar a sus miembros a hacer fila para registrarse como militantes. Solo a Franklyn Almeyda se le puede ocurrir. Aunque el hecho de que sea Almeyda que lo proponga significa que más que afectar al conjunto, perjudica a un sector. Al sector que pertenece. Y el asunto es crucial, pues remite a la Ley de Partidos y a su apartado de las primarias. En el PLD se discute internamente, incluso a nivel de Comité Político, no solo la simultaneidad del escrutinio, sino la modalidad. Si abierto o cerrado, si con padrón propio o con el registro universal de la Junta Central Electoral. El padrón, por tanto, estará en agenda...
EL VOTO UNIVERSAL.- El secretario de Organización del PRM habló del tema esta semana, y parece que conoce las inquietudes de los que aspiran a posiciones de dirección. Que se va a hacer, y si en el PLD es un asunto crucial, en el PRM es de vida o muerte. Los perremeístas no saben cuántos son en cantidad o en porcentaje, y si hacen convención al ojo, sin control, el truco de antes, cuando todavía eran perredeístas, se va a repetir con el mismo resultado. De fuera vendrán, y los de fuera decidirán. Además, aunque hubo   elecciones de por medio, la identidad sigue siendo problema. La lealtad no se afianza. El me fui, pero no me fui,  es un ánimo  que se mantiene y no existe modo de registrar el tránsito, lo provisional. E igual sucede en términos de estatuto. Por ejemplo, no es lo mismo escoger por voto universal que por convención de delegados, y se habla indistintamente de una modalidad y de la otra, como si fueran parecidas. Esas y otras situaciones deberán afrontarse en lo inmediato, pues los retrasos no solo serían arriesgados, sino peligrosos...
AÑO ELECTORAL.- El 2017, vengo diciendo, será un año político, porque de lo que se haga ahora dependerá el 2020, un año electoral. El PLD con sus problemas, y qué bueno, pues es el campeón a vencer. Si se descuida y no realiza los arreglos internos que ya acordó, las posibilidades de los retadores serán mayores. Ahora ¿Qué hace la oposición en su conjunto? Nada. ¿Qué hace cada partido de manera individual? Nada. El gobierno tal vez no nada, pero boya, y mientras mantenga la cabeza fuera del agua, podrá respirar. El movimiento social, que no político, lo quiere poner contra la pared con el caso Odebrechet,  y no es lo mismo apearse de un burro que de un helicóptero, pero si el piloto tiene destreza, siempre aparece un claro en el monte. La seguridad ciudadana sigue siendo una materia pendiente, pero lo pusieron contra la pared con el caso Percival, y supo dejarse caer y salirse por debajo. Las versiones de principio se consumieron en su propia salsa y las complicidades nunca fueron de nivel.
Por Orlando Gil ;-
orlandogil@claro.net.do