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jueves, 5 de enero de 2017

Asaltantes pondrán a prueba la Justicia

Con la detención incruenta de Brayan Peter Félix Paulino, próximo a la medianoche del martes, las autoridades acaban de golpear fuerte a la ban­da de asaltantes más peligrosa de que se tenga registro en los últimos años.
Tras caer Brayan en manos de la Policía Nacional, en pocas horas la “logística” de la banda de asaltantes quedó desarticulada con la detención sucesiva del mayor del Ejército Elvin Rodgers Rodríguez, los motociclistas Aneudy y Francisco Alberto de Jesús Caraballo, un mecánico solo identifi­cado como Corporán “La Culebra”, y Javier Perelló.
De lo declarado por Brayan a los in­vestigadores de la Policía se reveló no solo la identidad de sus socios en la deplorable labor de asaltar mensa­jeros de bancos –y en todos los casos disparar a matar y herir–, sino tam­bién el rol que desempeñaba cada uno de ellos, dejando al descubierto una organización criminal en toda forma.
John Percival Matos –muerto a ti­ros al resistir el arresto el pasado 28 de diciembre- era el líder del grupo criminal y el estratega de los nego­cios a asaltar; Brayan, el gatillero ejecutor; Rodgers Rodríguez sirvió de suplidor de armas, Perelló hacía de enlace entre Percival Matos y Rod­gers, mientras que Aneudy, Francis­co y Corporán, formaban parte de la movilidad y de la preparación de las motocicletas para el escape. Una ver­dadera estructura del crimen.
De la desarticulada banda no debe quedar nadie fuera del alcance de la Justicia porque además de que así lo establece la ley y el ordenamiento procesal, hay muertes, heridos, mi­llones robados y una siembra del te­rror colectivo sin precio.
Pero los planeadores de los progra­mas de seguridad del Gobierno de­bían comprobar con estos apresados todos los hilos conductores de su ma­quinaria asesina, estudiar los fallos de prevención y los vacíos investiga­tivos que permitieron a la banda gol­pear tres veces con el mismo modus operandi.
Solo a partir del esfuerzo conjunto de todos los organismos castrenses y de seguridad, atendiendo al pedido del Presidente de la República, fue posible frenar a un grupo que tenía en “agenda” asaltar otros 25 nego­cios, incluido el robo de un avión.
Ahora los detenidos están en manos del Ministerio Público y al alcance de la Justicia, falta ver con cuánta res­ponsabilidad actuarán estos poderes con los culpables para devolver la tran­quilidad a esta sociedad aturdida.
Tomado del editorial de
Asaltantes pondrán a prueba la Justicia
de la fecha