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martes, 6 de diciembre de 2016

Otra “división”

El rebú jurídico que se armó en el PRSC no le quita el sueño a nadie. La pequeña agrupación, cuyos líderes hacen denodados esfuerzos por destruir, es un teatro de unión y desunión. Sus dirigentes no se percatan de que son vistos como arribistas desconectados de los intereses populares.
El golpe de Estado contra Quique Antún estaba anunciado. Se había debatido en los medios. Hubo cruce de espadas entre uno y otro grupo interno alentados por la magia de los supuestamente expulsados que gozan de una vida muelle. Danilo Medina los tiene gordos y colorados. Es una imagen atrayente.
Si como dicen el objetivo de la política es estar en el poder, se comprende la sedición de Ito Bisonó, el senador José Hazim Frappier y compartes. Ellos apoyaron a Quique en la posición de línea propia pero una vez alcanzadas las candidaturas congresuales y municipales el juego cambia de dirección.
Seguramente que Hazim Frappier de competir solo no hubiera logrado la senaduría de San Pedro de Macorís.
Aliado al PLD no se hubiera candidateado.
La curul fue parte de las negociaciones PRSC con el PRM por ceder la casilla 4 de la boleta electoral.
Es casi seguro que esta controversia se dirima en el Tribunal Superior Electoral, donde los conjurados creen tener ganancia de causa por tener alientos del poder.
Voceros de los expulsos, Alexandra Izquierdo y Modesto Guzmán, critican la asonada de Ito Bisonó y Hazim Frappier. Pero los que alegan el poder legal de la franquicia los involucran en la operación. Acusación que puede ser una simulación para hacer ver la mano gubernamental en la operación.
Los reclamos de los golpistas o su argumentación para asaltar la dirección del PRSC, lucen ingenuos y desleídos.
Hablar de incumplimiento de las normas democráticas o eludir la rendición de cuentas, en la política dominicana es hacer un chiste repetido.
La mejor expresión del grupo la tuvo la embajadora y diputada Lila Alburquerque.
Fue parca y concisa: Me alegro.
Con dos palabras diseñó el espíritu de sus colegas de insurgencia. Ella cual otros están en la “big potato”. La expresidenta de la Cámara de Diputados cobra dos cheques del Estado y nadie mira para allá. Como ella hay otros involucrados. Antes del complot Quique les cogió la seña. Se operó de la vesícula para aligerar de la hiel que almacenaba y sonreír a la adversidad.
Ya se juntarán para otra campaña.
Por Alfredo Freites ;-