martes, 8 de noviembre de 2016

Jugó su carta

En política, generalmente, una cosa es aspirar -que cualquiera lo hace- y otra muy diferente -reservada a unos pocos- es poder llegar. A muchos de los que se quedan en el camino, aun teniendo talento y condiciones, les habría faltado un poco de suerte y, contra todo riesgo y crítica, habérsela “jugado” en coyunturas especiales, para crear las condiciones y capitalizar el éxito. Cuando la doctora Margarita Cedeño de Fernández, como mujer, como dominicana, y por ser diferente, decidió apoyar la candidatura de Hillary Clinton a la Presidencia de Estados Unidos,
lo que hizo fue asumir una posición de responsabilidad, y jugarse una carta política que, no muy dilatado y con un casi seguro triunfo mañana de la influyente candidata, podría ser beneficiosa para el país, para el gobierno del presidente Danilo Medina y para ella. Aun siendo la vicepresidente -la excusa de algunos de su fila partidaria para críticas que cayeron en el irrespeto a su persona y jerarquía- ella habría pensado al apoyar a Hillary, primero, que se trata todavía de una candidata, y que el mensaje, desde aquí, iba dirigido solo a los dominicanos; segundo, que la única función constitucional de un vice es suplir o asistir al titular del Poder Ejecutivo en su ausencia.
Tercero, los que vieran injerencia “en el apoyo de la esposa del presidente del PLD”, deben tener claro que la política exterior es materia exclusiva del presidente, que ha sido neutro, y que mañana, con quien sea que gane, va a mantener relaciones cordiales, como avanzara el ministro Administrativo, José Ramón Peralta. En fin -y al igual que el presidente de Francia y otros que dieron un paso al frente-, Margarita -con “consulta” o no- lo que hizo fue jugar la carta política que le ofrecía la coyuntura e irse con la diferencia, ante un Trump que da terror, al hablar de deportar, de aislamiento comercial, de “revisar” lo de Cuba y de “pelear”; y una Hillary (ella y su esposo Bill han visitado el país 17 veces y en 14 de ellas han esperado el Año Nuevo en Punta Cana, a decir de Frank Ranieri) con experiencia de estado suficiente para buscar solución sin traumas al tema migratorio, que tantos nos toca, y revisar los acuerdos de libre comercio, ya desfasados, que interesa a varios países, no solo al nuestro...y más. Como diría  César: “¡La suerte está echada!”.
Por Luis Encarnación Pimentel ;-