lunes, 7 de noviembre de 2016

En la recta final

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Resulta siempre grato compartir este tipo de experiencia -rica en valoraciones y equidistante de las simpatías particulares-, cuando estamos sólo a horas de las elecciones de los Estados Unidos y la brecha entre los dos candidatos sigue cerrándose como nunca antes en la historia electoral norteamericana.
Le pedí a José Café dos colaboraciones que publicaré entre hoy y mañana, en los momentos finales de una campaña abundante en agresividad, insultos, descalificaciones y, sobre todo, temores bien fundados de que un eventual resultado puede resultar catastrófico para la humanidad.
Dicen los “americanólogos” que cualquiera de los dos que gane será peor para los Estados Unidos. No creo que sea exactamente así, porque una de las principales críticas a la señora Clinton es que “hará exactamente lo mismo para que todo siga igual”. En el caso de Trump, por lo menos, se sabe que muchas cosas cambiarían, pero para mal. O sea, la alternativa norteamericana a partir de las elecciones de mañana no parece nada halagu¨eña. Veamos la primera parte de un análisis sesudo…
… Ventajas comparativas
Hillary es abogada con más de 30 años de experiencia en el servicio público. Le disputó las primarias demócratas a Barack Obama en el 2008. Es políticamente correcta y buena para los debates.
Donald Trump no ha ocupado cargos públicos, pero opinaba públicamente y se codeaba con líderes políticos.
Siempre lo vieron presidenciable aunque nunca pensaron que haría una campaña tan arrolladora.
Hillary está apuntalada por el establishment y la prensa global, la gente blanca con carrera universitaria, los latinos y todo aquel que ha oído hablar mal de Donald Trump en el mundo.
Trump tiene a los campesinos, los habitantes de las ciudades pequeñas marginadas, los blancos sin estudios superiores, los militares y policías. Wikileaks es su ángel de la guarda y en el tablero geopolítico tiene a Inglaterra, Rusia e Israel.
La suerte lo acompaña. La reactivación del caso de los emails de Hillary Clinton por parte del FBI, por encima de Obama y del Departamento de Justicia, lo rescató del abismo. Paralelamente, el aumento de los precios de los seguros médicos, para boicotear la gestión de Obama, le proporcionó otra munición a su retórica.
Según el periódico El País, “la campaña de Hillary es la más sofisticada en organización y tecnología de la historia... Cuenta con todos los recursos modernos de persuasión y movilización”.
Conectó mediante un discurso que ilumina los valores, el optimismo, la inclusión social y los ataques al adversario.
Pocas veces habló de su programa económico. Hizo omnipresencia teniendo a Barack y Michel Obama, Joe Biden, Bill y Chelsea Clinton, y a Tim Kaine encabezando concentraciones por separado.
… La campaña de Trump
La campaña de Trump no es moderna. Los expertos la consideran tercermundista, de los años setenta, pero buena. The New York Times escribió: “No es mala, ni caótica ni disfuncional... y ni siquiera es una campaña. Si llega a funcionar nos volveremos inútiles. Habrá destruido una profesión entera”.
Sus mítines son multitudinarios. Sus temas son los problemas del país y sus propuestas para solucionarlos.
Los ataques a su contrincante nunca faltan. Sus simpatizantes han invadido las carreteras y pueblos pequeños con sus pancartas. Hasta se ven motoristas ondeando banderas con su propaganda como si estuvieran en Santo Domingo.
¿Quién ganará? Por mucho o pocos puntos, Hillary Clinton siempre encabezó las encuestas. Sin embargo, en las carreras de fondo casi nunca triunfa el que mantiene la delantera sino el que viene en segundo o tercer lugar. Ella es la favorita para ganar, pero el momentum es de Donald Trump quien viene pisándole los talones en las encuestas con una diferencia de solamente 1.7 puntos. El triunfo de ella será la victoria del poder internacional y si gana Trump, el mundo amanecerá hundido en la negación, pero no se acabará.
(Mañana sigo). 
Por César Medina ;-
Lobarnechea1@hotmail.com