viernes, 11 de noviembre de 2016

El odio como arma electoral

LA ADVERTENCIA
En pocas ocasiones como esta uno ha lamentado tener la  razón cuando advirtió a los seguidores del Partido Demócrata de Estados Unidos: “Tened Cuidado: El odio mueve más que la razón y mucho más que el corazón”. Y así ocurrió. El señor Donald Trump logró sintonizar con los derrotados del triunfo de la globalización, los tratados de libre comercio y los avances de las políticas públicas a favor de las minorías. Hablo de una parte del electorado que en circunstancias normales jamás hubiese votado por un irrespetuoso señor xenófobo y racista confeso, que en medio de un debate amenazó con enviar a la cárcel a su adversaria, y le insinuó a los defensores de armas que la mataran. Pero nada de eso importó  porque el odio mueve más que la razón y mucho más que el corazón.
GANARON LOS DERROTADOS
¿Cuáles son las “circunstancias anormales” a las que me refiero? Pues, a las que surgen a partir del hecho de que todos los avances sociales que en sentido general ha experimentado la sociedad estadounidense en ocho años de gobierno de Barak Obama han tenido como víctima particular a ese hombre blanco, de poca instrucción, insatisfecho y nostálgico del mundo perdido ya, donde por décadas él fue  único dueño y señor... y allá lejos, muy lejos, negros, latinos, minorías, en fin. Al que me refiero, es un segmento poblacional que en los últimos años ha visto disminuir su poder social y su calidad de vida. Cifras económicas ofrecidas por el Financial Times revelan que los ingresos medios de esos grupos aún no han recuperado el nivel que tenían antes de la crisis 2008, y en la actualidad están un 2,4% por debajo de los ingresos que tenían en el año de 1999.
LOS CULPABLES
A esa realidad respondió Trump con un mensaje que ofrecía a esos grupos lo que ellos necesitaban: un culpable, que no podía ser otro que la inmigración ilegal,  los tratados de libre comercio, y en esa misma lógica, culpables todos los musulmanes “porque son musulmanes quienes han hecho la guerra a Estados Unidos”; como culpables los negros y los hispanos pobres, por ser beneficiarios de las políticas sociales que no llegan hasta la mayoría blanca; culpables los homosexuales que al exigir sus derechos ciudadanos y ser escuchados  “están pervirtiendo América”, o como dijo uno de ellos en algo que parece un chiste malo, pero fue expresado con total convencimiento: “Ya nos pusieron a un negro en la Casa Blanca, ahora quieren poner a una mujer, el próximo será un homosexual”. He ahí la esencia del triunfal discurso que astutamente Trump remató con su lema fundamental: “Hagamos a América grande de nuevo”.
LA SORDERA ”DEMÓCRATA
Si añadimos a esto la sordera de la dirección del Partido Demócrata, incapaz de ver el sentimiento antipolítico y antisistema que recorre el mundo, donde la ultraderechista Marine Le Pen es la favorita para las elecciones francesas, y el movimiento alternativo de PODEMOS UNIDOS lidera la oposición española al gobierno del PP, entenderemos un poco mejor lo ocurrido. La élite demócrata, incapaz de leer las señales que la realidad occidental le enviaba, cerró las puertas al liberal y carismático Bernie Sanders, dueño de un discurso que sin ser antisistema representa lo más avanzado de los demócratas, y apostó a la más genuina representante del sistema político tradicional y el establishment contra quien todo Occidente se viene revelando, desde París a Madrid, la inteligente, hábil pero desgastada y opaca señora Hillary Clinton.
EL TRIUNFO DE LA CIVILIZACIÓN DEL ESPECTÁCULO
La victoria de un personaje como Trump, decreta el triunfo de “la civilización del espectáculo” en la política de los Estados Unidos. El mundo americano venía de la teledemocracia desde Nixon, pasó a la ciberdemocracia de las redes sociales con Obama y ahora ha llegado a la politainment, a la democracia de la política como un espectáculo en plan reality show/ homenaje al mal gusto.
PD: Si el triunfal y victorioso PLD (tan muertecito de éxitos) quiere tomar nota de lo ocurrido y mirarse en el espejo de los demócratas gringos y su Sanders necesario, en Google está todo, incluso lo que aún no ha acontecido. Con su permiso.
Por Pablo McKinney ;-
pablomckinney@gmail.com