viernes, 14 de octubre de 2016

Solidaria mano del vecino

Aunque estamos ubicados en la trayectoria de los huracanes, tenemos suerte de que nos afecten muy esporádicamente sus fuertes vientos, pero nos deja la lluvia que impulsa y arrastra. Los ciclones son fenómenos naturales más buenos que malos. Aportan agua, renuevan los bosques, mueven los mares, agitan los ríos.
Con los datos que aporta la tecnología ya se pueden adoptar medidas preventivas para atenuar sus daños tales como desbordamientos, deslizamientos, altas mareas y trayectoria de los vientos.
Los estados son los encargados de educar a la población de qué hacer ante la presencia de un ciclón.  Compárese el número de víctimas que dejan los meteoros en Cuba frente a otras naciones, incluyendo Estados Unidos. Los cubanos saben que hay una temporada ciclónica y viven de acuerdo con ella. El gobierno dominicano, que destina mucho dinero en la construcción de escuelas, debe contemplar eso en su diseño y darles esa configuración mixta. Plantel y área de refugio para los pobres en caso de huracanes. Incluso para esos fines se pueden hacer ensayos con la población circundante. En la zona caribeña los haitianos son los más vulnerables por múltiples razones. Un histórico muestra los frecuentes azotes de los ciclones a una población sin un estado previsor, carentes de recursos y con viviendas frágiles. Los daños que sufrieron sus nativos por el paso del huracán Matthew han conmovido al mundo. Esa situación ha despertado la solidaridad del gobierno dominicano que nuevamente extiende su mano amiga. La zona fronteriza y Haití son un mismo blanco en la operación de ayuda. Rápidamente el presidente Danilo Medina dispuso actuar llevando alimentos; incluyendo talentos con materiales para la reconstrucción de la red eléctrica y las comunicaciones viales. 
Dicen que la familia más cercana que tenemos es el vecino. El gobierno comparte sus escasos recursos con Haití. La generosidad no es dar lo que nos sobra o entorpece sino compartir lo que tenemos. Los haitianos saben que cuentan con nosotros.
Acudir en auxilio muestra una vez más que los dominicanos, como vecinos cercanos, somos la familia más próxima de los haitianos, sin importar los chismes de los que viven de la pobreza humana. Colaborar con soluciones a los problemas de Haití son también medidas preventivas para retenerlos en sus entornos sociales. Sin embargo, sabemos que colocarse en las proximidades de las crecientes, desafiar las costas y desoír las advertencias cuando hay huracanes, tienen fatales consecuencias.
Por Alfredo Freites ;-
alfredofreitesc@gmail.com