jueves, 20 de octubre de 2016

¿Qué pasó con los “Nazis del Caribe”­­?

Después de aquel inescrupuloso artículo escrito por Mario Vargas Llosa titulado “Los Parias del Caribe”, y ver la embestida implacable contra la República Dominicana en escenarios internacionales y locales propiciada por las ONG’s y enemigos que se benefician del desorden y desgracia del pueblo haitiano.
Luego de ver de manera reiterada como mi país no ha hecho otra cosa más que auxiliar como nadie a su vecino cada vez que las inmisericordes casualidades de la naturaleza y la vida le han golpeado, después de ver como nuestros hospitales, puestos de trabajo y nuestro territorio han servido de soporte para mantener al menos subsistiendo aquel descalabrado país concluyó lo siguiente:
Quizás Vargas Llosa tenga razón en que los haitianos son Parias, pero no lo son por culpa de República Dominicana.
Este humilde y solidario pueblo no ha hecho otra cosa más que evitar siempre tender una mano amiga a pesar de siempre recibir atropellos y rechazo de un sector importante de la población haitiana.
Ese país  ha atravesado penurias y miseria por décadas y si son Parias es por la irresponsabilidad acumulada de su clase política y empresarial unida a la dejadez de una comunidad internacional indiferente.
Cuando vimos nuevamente que el presidente Danilo Medina ordenó el envío de ayuda humanitaria al hermano país sentimos orgullo de ver cómo a pesar de los pesares nuestra nación continúa siendo solidaria y humana como siempre lo ha sido con nuestro vecino agraviado.
Sé que muchos también sentimos deseos de ver cables y medios internacionales resaltando ese convoy de más de 500 camiones con ayuda de todo tipo llegando como siempre a socorrer y tratar de palear una crisis humanitaria (antes que todo el mundo).
Nunca veremos esos críticos ni ONG’s resaltando esas acciones porque su objetivo siempre será vender a nuestro país como el malo de la película, mientras tanto la comunidad internacional y potencias que tienen mucho más compromiso y deuda histórica con Haití se hacen de la vista gorda presionando para que República Dominicana cargue con una responsabilidad que no es suya.
Si bien es cierto que unos de los sentimientos más hermosos que puede tener un ser humano es la solidaridad también es cierto que nosotros tenemos una historia que nos vincula con tinta indeleble al pueblo haitiano y no puede borrarse.
Nosotros nos independizamos de ellos y nuestras culturas, costumbres, religiones y creencias son muy distintas y jamás serán compatibles.
Por otra parte, es cierto que debemos buscar canales de entendimiento, vivir en armonía y aprovechar las ventajas que el mundo de hoy ofrece en materia comercial, pero no podemos olvidar la reiterada aptitud de ellos hacia nosotros con las vedas, trato al expresidente Leonel Fernández y muchas otras situaciones donde nos han demostrado una actitud ingrata hasta la saciedad, quizás no del pueblo llano sino de sus gobernantes y políticos lo que al final nos han enrostrado su soberanía cuando han tenido que hacerlo.
Estoy 100% de acuerdo con la ayuda por un tema de humanidad y solidaridad, por un tema de prevención que nos podría salir peor, pero jamás debemos ni podemos olvidar lo pasado.
Al pueblo haitiano debemos ayudarlo pero a la comunidad internacional y los enemigos de este país debemos demostrarles con firmeza y determinación los genes que nos legaron los Trinitarios, los del 1J4, y todo los hombres y mujeres que lucharon y los que aún estamos dispuestos a defender nuestra soberanía en cualquier escenario y bajo cualquier circunstancia.
Quizás si sean los Parias del Caribe después de todo, pero no es responsabilidad nuestra cargar con ese problema.
Cuando escribí este articulo el pasado viernes aun no conocía la solicitud de algunos legisladores haitianos solicitando de manera urgente el retiro de las tropas militares dominicanas de su territorio y aunque estamos claros que quizás no es el sentir de la mayoría del pueblo haitiano ellos nos han demostrado hasta la saciedad que debemos aprender a tener un poco más de dignidad, vergüenza y orgullo patrio.
Sean pocos o muchos quienes piensen así en Haití debe llevarnos a una profunda reflexión, pero a la vez a la inversión de recursos para estudiar y resolver de manera definitiva cómo afrontar una realidad que nos unirá de manera permanente sin posibilidad de zafarnos.
Si su clase política y oligárquica no se preocupa por su pueblo sin importarle la miseria que atraviesan porque tendríamos que hacerlo nosotros.
Por Elvin Castillo