sábado, 1 de octubre de 2016

El salario (¿?)

La elaboración  del presupuesto ha sido, y sigue siendo, el rompecabezas de todos los años del gobierno de turno, en función de las naturales demandas de aumento que hacen las distintas instituciones del sector público para cumplir con múltiples necesidades y compromisos indispensables, incluso algunos que son mandatos de la ley, pero como  los ingresos siempre resultan insuficientes, las expectativas de todo el que espera una mejoría en sus asignaciones al final se desvanecen.
Y eso, que no deja de ser un lamentable círculo vicioso, representa a un problema capital que algún día el país debe resolver, porque cuando una serie de instituciones, como la Judicatura, el Ministerio Público y la Policía, entre otras, quedan atadas de pies y manos por falta de recursos para crecer, fortalecerse y cumplir con sus responsabilidades y tareas de rigor, es la institucionalidad la que se  reciente, y las consecuencias las siente toda la sociedad.
En el caso de la Policía, recién “reformada”, pero todavía con los mismos males, lacras y “sueldos cebollas” que le caracterizan, procede una mejoría salarial para todos sus miembros, como es promesa y pensado de viejo, pero nunca comenzar con aumentos “puntuales”, o sea, a algunos o a una parte, lo cual puede dar lugar a distorsiones y privilegios irritantes a lo interno del cuerpo ,que terminen agrandando el problema y los disgustos de sus integrantes.
Los aumentos siempre deben ser generales, producto de una política de equidad, y luego pensar en lo “puntual”, partiendo de especialidad, capacidad y méritos, y hasta del compromiso con algún sector intrincado, como el Colegio Médico (¿). En el caso de la Judicatura, con alguna mejoría y sin el descuido en que se ha incurrido con el Ministerio Público, le aumentan 800 millones y al último ni un centavo. El titular de la Suprema da una voz de alarma, define de “ínfimo” el aumento, frente a una asignación de 14,329 millones solicitada, porque hay unos 98 tribunales creados por ley que no están funcionando por falta de dinero, y hay 133 juzgados de Paz que están operando en locales alquilados, que hay que adquirir espacios propios para mejorar las condiciones de trabajo y los servicios judiciales.
De ahí que el magistrado Germán  aspire “a no perder la fe en la sensatez ,cordura y buen juicio de los demás poderes públicos al momento de la aprobación del Presupuesto General del Estado”.Con relación a condiciones de trabajo y de salario de procuradores y fiscales, el nuevo titular Alain Rodríguez debió estrenarse “echando el pleito” para que su área y su personal dejen de ser la cenicienta de la justicia que siguen siendo, violándose la ley.
Por Luis Encarnación Pimentel ;-
encar-medios@hotmail.com