lunes, 31 de octubre de 2016

... El “nietísimo”

Conocí al señor Matías Bosch siendo yo embajador en Chile, en 2006… Estaba recién casado y llegó un día de visita a la embajada, a saludar, a presentarse, a decir que estaba residiendo temporalmente en ese país sudamericano… Por supuesto que lo recibí con la distinción que se merece siempre un nieto de Juan Bosch.
La segunda vez que lo vi fue a principios de 2009, en una reunión en el Palacio Nacional que nos convocaba a la organización del centenario del nacimiento de Bosch, en Tortosa, un pueblito de Tarragona, en Cataluña, donde nació su tronco paterno. Entonces era yo embajador en España… Y me tocaba.
En esa reunión en Palacio --donde se encontraba el presidente de la Comisión de Efemérides Patrias, Juan Daniel Balcácer, entre otras figuras designadas al efecto por el presidente Leonel Fernández--, tuve que aclarar que en mi condición de embajador no podía permitir que para resaltar los méritos de don Juan se menoscabara la imagen del gobierno del partido que él fundó.
Como consecuencia de la posición del entonces embajador en España, que era yo, don Matías desistió de viajar a la honra de su abuelo. Pero lo hizo su padre, don Patricio, que viajó directamente desde La Habana. Y recibió el trato cortés y amistoso que merecen todos los miembros de una familia que honra a nuestro país.
El señor Matías Bosch, como ahora, reaccionó con su habitual resabio y no repara para tratar de insultar, denostar, descalificar…. Ha sido ese su comportamiento tradicional amparado en una impunidad que nadie sabe de dónde saca. Como si ser nieto de una figura histórica como Bosch le diera derecho a la razón para la descalificación artera.
… ¿Por qué aludirlo? Si le sirve de satisfacción, podría decir que no me referí a Matías Bosch cuando sugerí en mi columna del pasado jueves, titulada “Bosch asesinado”, que gente que anduvo en su entorno --en el de Bosch, por supuesto–, reniega de aquella cercanía cuando intenta desmeritar los gobiernos del Partido que él creó.
Tengo entendido que el “nietísimo” era un niño en la época de gloria de su abuelo… cuando fundó el partido que tantos dolores de cabeza le ha causado.
Sin embargo, él se incluye entre esas personas y llega al extremo de sentirse aludido cuando digo que algunas de ellas nunca han trabajado y “viven del cuento”, no precisamente del género literario en el que Bosch descolló.
Él, Matías, tiene razón cuando dice que no tengo historia en el PLD. Y no la tengo porque jamás estuve de acuerdo con su abuelo cuando se fue del PRD, en 1973, a fundar el PLD. Porque creí que el PRD era su partido, que ahí estaba su futuro como líder y se garantizaba con él un mejor futuro para el país.
No creo haberme equivocado. Poco después el PRD ganó las elecciones, y debió ser Juan Bosch quien regresara al poder para completar la obra que inició en 1963.
¿… Pero qué pasa ahora? Matías Bosch coincide plenamente con los enemigos del PLD. No lo critico en términos personales porque tengo entendido que él, como yo, tampoco es peledeísta, aunque reivindica su condición de nieto del fundador de ese partido como plataforma política.
Lo que mal hace --porque se trata de un gesto muy innoble--, es mencionar a su abuela doña Carmen --una distinguida y culta señora, ya centenaria--, en una controversia innecesaria porque nadie es capaz de mencionarla --como tampoco a don Matías--, en algún hecho que desdiga abolengo tan bien ganado… … Pero si él, don Matías, se siente aludido con las cosas que pueda decir por aquí, es ese su problema.
Allá él con su conciencia.
Para comunicarse con el autor
Por César Medina ;-
lobarnechea1@hotmail.com