martes, 11 de octubre de 2016

“El hijo de Cantinflas y Mussolini”

EL DEBATE
Más que una campaña y más que un debate presidencial, lo ocurrido la noche del pasado domingo en la Universidad George Washington, de Saint Louis, Missouri, fue un capítulo más de un vergonzoso reality show entre dos aspirantes, no al Oscar mundial al mal gusto, ni a la secretaría general de la confederación de millonarios sin oficio, sino a dirigir al país más poderoso de la Tierra. ¿Cómo llegó Estados Unidos a este escenario político que supera con creces al de cualquier país tercermundista? La respuesta habría que buscarla en Mario Vargas Llosa y su ensayo
“La civilización del espectáculo” (Madrid, Alfaguara, 2012), cruzando antes por Guy Debord y su fundamental ensayo: “La sociedad del espectáculo”. Solo que la banalización de la cultura -que las nuevas tecnologías han potenciado- no podía quedarse allí y solo era asunto de tiempo que abarcara también lo más formal y trascendental, o sea, la política, la lucha por el poder político.

LA NUEVA POLÍTICA: LA POLITAINMENT
Así llegamos en Occidente a lo que los especialistas llaman, la politainment, que es una combinación entre política y entretenimiento. En Occidente, desde Londres a Madrid, Buenos Aires o Washington, todo es ya un gran espectáculo, desde los talkshow de la radio, a los telediarios de prime time, los actos de proclamación de un candidato… y también los debates políticos. ¡Ha muerto el concepto, enterremos los argumentos, que viva el chisme y el insulto! No es casual que llegado el minuto 23 del debate, en el mismo aún no se había discutido una sola propuesta. Y es que para la politainment, nada como un anticandidato compitiendo con una burócrata fría, inexpresiva y vulnerable -por cuestionada-. Luego de la exclusiva del diario The Washington Post, donde presentan una conversación en la que Trump, -en plan “chulo” de cabaré de los de antes-, da “cátedras” a su interlocutor sobre la manera en que se debe mal-tratar a una mujer, el debate del domingo debió ser el final de sus aspiraciones, en novamás, pero no ha sido así. Trump, no solamente no se retiró de la contienda, sino que, en contra de todos los pronósticos, ha sobrevivido a la embestida. Incapaz, la señora Clinton de rematar al toro. En el sentido más general, Clinton ganó el debate. Pero lo de Trump no era ganarlo sino sobrevivir. Había llegado cadáver al plató… y salió candidato de nuevo.

LA MUESTRA
Pero quizás la mejor manera de mostrar lo que está ocurriendo en la política estadounidense, lo absurdo de este candidato, y la posibilidad cierta de que llegue a ser el presidente de los Estados Unidos, sea reproducir para ustedes esta parte del debate en la que el moderador hace la siguiente pregunta:

Moderador: “Sr. Trump, acerca de la cinta que fue difundida el viernes. Usted dijo que sus palabras eran ‘bromas de vestidor deportivo’. Usted describió el acto de besar a mujeres sin su consentimiento, agarrando sus genitales. Eso es ataque sexual. Usted alardeó de haber atacado sexualmente a mujeres ¿Entiende usted eso?”

Trump: “No, no dije eso. No creo que entiendas lo que fue en realidad. Esto fue una broma de vestidor deportivo. No me enorgullece. Me disculpo con mi familia. Me disculpo con el pueblo de Estados Unidos. Ciertamente no me enorgullece. Pero esto es una plática de vestidor. ¿Sabes? Cuando tenemos un mundo en el que tienes al Estado Islámico (ISIS) decapitando gente –francamente, ahogando gente en jaulas de acero–, cuando tienes guerras y visiones horribles, horribles en todos lados, cuando tienes tantas cosas malas pasando, esto es como la Edad Media. No hemos visto algo así, la matanza por todo el mundo. Y ellos miran y dicen ¿Puedes imaginarte a la gente que está, francamente, yéndole tan bien contra nosotros con ISIS? Y ellos ven a nuestro país y ven lo que está pasando. Sí, estoy avergonzado por eso. Lo odio, pero es una plática de vestidor y es una de esas cosas...  Yo voy a noquear al ISIS. Vamos a derrotar a ISIS. ISIS ocurrió hace un número de años, en un vacío que se dejó debido al mal juicio. Y yo te diré: yo me voy a encargar de ISIS”. 
Como escribió ayer Luis Antonio Espino en letras libres: “Si Cantinflas y Mussolini tuvieran un hijo, hablaría como Trump”.
Por Pablo McKinney ;-
pablomckinney@gmail.com