viernes, 2 de septiembre de 2016

Nueva estrategia anticriminal

Al nuevo procurador general de la República hay que apoyarlo en el nuevo giro que ha introducido en las políticas contra la criminalidad las que, hasta ahora, como él mismo ha admitido, se han basado en la persecución, no en la prevención de los delitos.
 Por el nivel que ha alcanzado ya la gravitación delictiva en nuestra sociedad, sofocando la seguridad ciudadana con tanto raterismo, feminicidios, atracos y violencia familiar, se impone un golpe de timón a la estrategia para combatirla y eso es justamente lo que acaba de anunciar el recién instalado procurador Jean Alain Rodríguez.
Sus primeras medidas concretas son la creación de una Dirección de Prevención, la redacción del reglamento a la ley orgánica del ministerio público, que había quedado rezagada; la aceleración de las reformas al sistema penitenciario dual y la instauración de un proceso automatizado de administración y custodia de los bienes incautados por el Estado.
 Nos imaginamos que en la política preventiva de la criminalidad habrá que tomar en cuenta, primordialmente, a los niños y adolescentes, a los que se precisa educar en valores y en el respeto a las normativas y leyes de la sociedad, para que no sientan la tentación de delinquir.
 Después que el delincuente está preso o reincide tras estarlo, una y más veces, son pocas las posibilidades de su regeneración. Por eso hay que comenzar desde las capas etarias más bajas, para que no se pierdan en el camino ya siendo adultos.
 Un régimen penal más fuerte, menos laxo e indulgente como el que tenemos, es factor disuasivo, y la prevención también supone eso: desalentar el potencial delito, y hacer sentir al malhechor que el purgatorio penitenciario no es cosa de niños.
 El procurador Rodríguez ha hablado de “profunda reforma” de la política criminal, y creemos que está en el camino correcto. Pero también ha anunciado que en la lucha contra la corrupcion administrativa “no habrá paños tibios”, una postura que merece el respaldo y la cooperación de toda la sociedad.
Tomado del editorial del  
Nueva estrategia anticriminal

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