lunes, 19 de septiembre de 2016

Los “malandros”

Aquí se viene desarrollando la cepa más rapaz de la delincuencia callejera, la misma que llegó a Venezuela hace medio siglo y desde entonces mantiene en jaque a las autoridades y patas arriba a la población que ya no sabe cómo protegerse de los “malandros”.
La ecuación es sencilla: los venezolanos no necesitan visa para entrar a territorio dominicano, y un billete de avión llega a costarles en algunos casos hasta cincuenta dólares, mientras paralelamente la situación política de ese país se hace cada vez más difícil y escasea hasta el papel de baño.

Obviamente, a nadie podemos culpar de nuestros males. En la particularidad de la delincuencia dominicana, desde hace más de dos décadas vienen llegando deportados de los Estados Unidos y Europa, profesionales del crimen, gente curtida en la delincuencia.
Las cárceles en todas partes del mundo adolecen del mismo mal: no regeneran a los internos y una alta proporción de ellos --en algunas cárceles norteamericanas hasta el 90 por ciento- -, reinciden y vuelven a la prisión. Por eso los Estados Unidos nos envían miles de delincuentes criollos curtidos en su territorio.
Algunos de esos compatriotas que regresan deportados se reincorporan en el país a la vida productiva, pero otros vuelven a sus andadas y se convierten en sicarios, traficantes de drogas, atracadores callejeros, asaltantes de camino… que usualmente son los más despiadados.

… En Arroyo Hondo
En cualquier situación, los dominicanos que llegan deportados tienen todo el derecho a vivir en su país… A lo que nadie tiene derecho es a defender a los delincuentes “importados” que se han visto envueltos en algunos de los sucesos más sangrientos de los últimos tiempos.
Los “malandros” han llegado de Venezuela en el último lustro pero en especial durante el año que discurre en que el desabastecimiento de su país y los problemas económicos y políticos han comenzado a gravitar sobre la estabilidad alimentaria de su población.
Los venezolanos están saliendo a tropel y por cualquier vía. Han visto que para venir a la RD sólo se necesitan a veces los 55 dólares que cuesta el billete de avión en algunas temporadas del año y no lo están pensando dos veces para emprender semejante aventura.
En Arroyo Hondo, para sólo citar un ejemplo, hay una casa donde viven centenares de venezolanos recién llegados. La información pudiera ser valiosa para el nuevo director de Migración, Máximo William Muñoz, para el director general de la Policía y para el ministro de Defensa

 También gente buena…
 Por supuesto, no todos los venezolanos que llegan al país son delincuentes o con propensión a la delincuencia, pero en algunos de los hechos de sangre más violentos de los últimos tiempos han figurado “malandros” de ese país que sobresalen por audaces.
Lo he dicho otras veces en esta columna: las autoridades dominicanas deben actuar con mayor rigor ante fenómeno y pedir colaboración a las autoridades venezolanas y a la Interpol primero para evitar que a nuestro territorio penetren delincuentes fichados en su país, y luego para detener a los que ya se encuentran aquí.
La embajada de Venezuela también ha mostrado preocupación por estos hechos expresando su interés en colaborar con las autoridades dominicanas… … Conscientes de que delincuentes tenemos todos, pero nadie quiere que se los importen con mañas nuevas.
Por César Medina ;-
lobarnechea1@hotmail.com