domingo, 11 de septiembre de 2016

La otra intervención

Si Estados Unidos o el embajador de ese país aquí quieren VISAS POR DIGNIDAD, estoy seguro de que muchos dominicanos estamos dispuestos a dárselas. El  hecho de que Roberto Rosario haya sido tan enérgico y firme en defensa de nuestras leyes le ha costado la visa para visitar Estados Unidos.  Eso no debe preocupar a Roberto como ciudadano dominicano. El mundo es grande y muchas otras puertas están abiertas.
Pero sí tiene que levantar la voz digna y nacionalista del Gobierno y la población. Ya el representante estadounidense había dicho, previo a las elecciones, que quien no acepte sus imposiciones que fueran a su embajada y le devolvieran la visa. Este pronunciamiento irrespetuoso lo hizo frente al empresariado.  Allí le faltó el respeto al Gobierno y al país. En ese momento debió recibir una respuesta contundente y firme de nuestras autoridades. Pero esa respuesta no llegó.
Hoy cosechamos la prepotencia e irrespeto del embajador estadounidense. El hecho de no haberle permitido a ese diplomático que fuera “observador” de las elecciones e impusiera a otros observadores a su antojo y capricho, así como ser firme en el cumplimiento de la ley migratoria forman parte del expediente armado por Estados Unidos contra Roberto y el país. Ahora vuelve con su accionar intervencionista y maltrata al Estado dominicano. No solo a Rosario, que es un ciudadano más, sino a los dominicanos que ven en el presidente de la Junta Central Electoral a alguien con poderes suficiente para representarnos, accionar en la organización de elecciones y en la aplicación de las leyes migratorias. Su actitud abusiva merece el repudio de todos nosotros.  Los legisladores deben demostrar por qué somos una nación independiente; tienen que ignorar las pretensiones del representante diplomático que busca doblegar voluntades a cambio de una visa a su país.
Desde siempre, Estados Unidos o algunos de sus funcionarios han pretendido arrodillar a todo el que disiente de ellos. Esa nación, atenta a su poder, ha demostrado que, donde no gana arrebata.  Por eso se han creído los amos y señores de la humanidad. Por aquí decimos que ese país y su Departamento de Estado mantienen una actitud de que “si no ganan, arrebatan”.
Esta es una nueva intervención. Esta nación fue intervenida con armas y asesinos en 1916 y en 1965, con tropas que vinieron a pisotearnos y a tratar de imponerse. Hoy vuelven a intervenir, pero en esta ocasión vinieron por la vía de la JCE. Han pisoteado la dignidad de este pueblo. Roberto Rosario es un ciudadano dominicano más, la posición que ocupa es la representación de este pueblo y nadie debe callar ante la afrenta ofensiva de EEUU.
Por Tomás Aquino Méndez ;-
tomas.mendez@listindiario.com