sábado, 17 de septiembre de 2016

Danilo y su mente

Algunos pudieran criticar desde más de un ángulo la alianza político-electoral entre el PLD y el PRD para llevar como candidato presidencial del 2016 a Danilo Medina, pero -en la práctica y frente a los resultados- sin dudas que se trató de un acuerdo inteligente y de beneficio para las partes. De entrada, la alianza entre estas dos fuerzas en un momento muy antagónicas pudiera lucir rara, pero no antehistórica, porque -además de que el tiempo y las circunstancias cambiaron -no se puede olvidar que el partido morado es un desprendimiento del blanco, en ocasión de las diferencias de Bosch y de Peña, por lo que uno viene a ser cuña de un mismo palo.
Y si al PRD le ha perseguido el fantasma de la división desde su nacimiento (la última de ellas para parir el PRM), entonces habría que ver como importante y valorar cualquier intento por acercar y hacer coincidir en las urnas a las dos organizaciones que tuvieron como mentor al profesor Bosch. Este aspecto, de una alianza electoral tras largos años de confrontación, sería uno de los elementos más trascendentes, pero poco mencionado, del acuerdo al que finalmente arribaran Miguel Vargas y Danilo Medina con miras a las elecciones de mayo. Por supuesto, el Medina candidato y fino estratega político habría tenido bien claro a la hora de sentarse a hablar de un acuerdo electoral con Vargas, sobre lo conveniente y estratégico de tener cerca o de su lado al PRD, a fin de aprovecharlo para mantener a rayas al PRM, que sorprendió al terminar como la segunda mayoría. Tras el 62% sacado por Medina en las urnas, hay los que dicen que el candidato PLD ganaba como quiera, que solo pasaba del 50 más uno, olvidando que, además de diversidad y garantía, la diversidad de aliados que llevó al proceso le daban mayor legitimidad al triunfo y por lo mismo “menos de qué hablar” a los derrotados, y siempre prestos a hacer reparos. Con este último, ya son 3 los factores por los cuales el apoyo del PRD y de Miguel -que en principio quiso ser Presidente, no “Vice” ni Canciller- fue importante para el candidato morado, y de nuevo, jefe de Estado.
El aporte -y la importancia- de la alianza con Vargas, el primero en reconocerlo sería Danilo, y de ahí la “generosidad” y el trato para con Miguel y la gente del PRD, expresados vía decretos con designación de varios funcionarios de ese sector político. En  fin, el aporte de Vargas y del PRD iría más allá del 5 y pico sacado en urnas, no solo por lo de la percepción y el “efecto multiplicador” jugado en su momento, sino por el papel en la actual coyuntura y a futuro. Además de “en su corazón“, ¿lleva Danilo en su mente a otros aliados?
Por Luis Encarnación Pimentel ;-