lunes, 26 de septiembre de 2016

Arrecia conspiración contra RD

El pasado viernes 23 de septiembre se cumplieron tres años del Fallo 168-13 del Tribunal Constitucional que, sin dudas, se constituyó en una frontera jurídica inexpugnable de la nacionalidad dominicana frente a los planes de fusión que propician las potencias y los organismos internacionales entre la República Dominicana y Haití.

La conspiración contra la Patria de Duarte ha arreciado. Iniciando la semana pasada semana, el gobierno dominicano condecoró a Mario Vargas Llosa, quien junto a su hijo Gonzalo se han constituido en los principales difamadores de la República, esparciendo al mundo la falsa versión de la supuesta existencia de cientos de miles de apátridas en la República Dominicana a los cuales se les estaría negando la nacionalidad dominicana.

No había pasado la vergu¨enza nacional que constituyó el acto de premiación de Vargas Llosa en el Teatro Nacional, cuando 48 horas después, el miércoles de la pasada semana, una delegación de Amnistía Internacional depositaba, junto a una serie de Ong’s, 54,000 fi rmas en el Palacio Nacional, reclamando la búsqueda de una solución al supuesto problema de la apatridia que se está generando frente a los haitianos ilegales indocumentados que dicen haber nacido en territorio dominicano.

Mientras se producían estos hechos, el decano de la prensa nacional, Listín Diario, informaba que el fl ujo de migración ilegal haitiana en la frontera está aumentando vertiginosamente en los últimos días, todo esto coincidiendo con el anuncio del Departamento de Seguridad de los Estados Unidos sobre la reanudación de las deportaciones de haitianos ilegales, suspendidas después del terremoto del año 2010, teniendo como justifi cación una notable mejoría en la situación económica y social del vecino Haití.

El pasado viernes, la ofensiva continuó.
Ong’s manejando un río de dinero desde el exterior, movilizaron más de 60 guaguas para ir a protestar contra la Sentencia 168-13 frente al Tribunal Constitucional; todo en un plan bien orquestado en el que participa un poderoso sector del gobierno, que desde que se conoció la histórica sentencia del TC, no ha cesado de trabajar en silencio (como la carcoma), en combinación con los poderes extranjeros, para echarla hacia atrás.

Tengo que reconocer que en medio de esa ofensiva de la semana recién transcurrida, se produjeron unas declaraciones afortunadas del presidente Danilo Medina reaccionando sobre el pedimento de Amnistía Internacional y la acusación de Apatridia, cuando se expresó que “no sabía en qué se basa Amnistía para hablar de Apatridia en RD”.

Aunque la declaración del jefe de Estado frente a la ofensiva internacional sobre la existencia de la supuesta Apatridia iba por el camino correcto, a nuestro juicio debió ser categórico y enfático, expresando que en la República Dominicana no hay, ni se fomenta la Apatridia contra los haitianos, ni contra ningún ciudadano extranjero.

Simultáneamente a lo ocurrido en apenas horas, CNN Internacional daba la noticia de que el Reino Unido y Francia construyen muros para controlar la migración ilegal. Cuando leí la información me recordé de todas las injurias e insultos que recibí cuando, al estrenarme como Diputado, propuse la construcción del muro como mi primera iniciativa, a través de una resolución.
La realidad es que todos los países del mundo están tomando medidas drásticas de control en su frontera y en el tema migratorio.

Sólo la República Dominicana no lo está haciendo. Nuestro pueblo luce hipnotizado, anestesiado, durmiendo, mientras la invasión haitiana y la ofensiva internacional que procura la fusión, en los hechos, de las dos naciones avanza.

Cuando veo a una gran mayoría de mis compatriotas indiferentes y lejanos a la comprensión de la mayor amenaza estratégica que tiene nuestro país, refl exiono sobre las letras de una estrofa de nuestro glorioso Himno Nacional, con el cual quiero terminar este artículo: “Ningún pueblo ser libre merece si es esclavo, indolente y servil; si en su pecho la llama no crece que templó el heroísmo viril”.
Por Vinicio A. Castillo Semán ;-