viernes, 5 de agosto de 2016

Partidocracia y striptease

SIN TERNURA NI CABALGATA
Como bien apuntara Cabral, en nuestros años juveniles hacer el amor más que un pecado “era un milagro”. Para entonces, nuestras oportunidades de santo fornicio eran más limitadas que el acceso al despacho oval de la Casa Blanca. Luego llegaría el tiempo de los paragüitas de “La Feria”, el Club 60, Disco Club, Monalisa, y en especial los moteles El Reyna, con énfasis agradecido a El Campito, donde según mis fuentes, se perdieron más vírgenes que en el infierno. Quizás por todo esto, entre nosotros la posibilidad de un striptease genera un especial interés, aunque sea un striptease político e institucional como el que todo parece indicar ocurrirá en los ayuntamientos del país el 16 de agosto.
En esa fecha, una vez más nuestra clase política nos amenaza con presentar sus peores vergüenzas. Este desnudo municipal no tiene nada de erótico ni sensual, ni tiene nada que ver con las tormentosas curvas, los escotes sin fin, o las concavidades de ensueño de las muchachas de “Divertido con el Jochy”. No. El striptease de los muy honorables regidores de nuestra partidocracia, si es, de seguro será vulgar y depravado, sin estilo, Kama Sutra, sin ternura ni cabalgata con final feliz.
EL PRM TRAS EL PODER MUNICIPAL
En una decisión política arriesgada pero institucionalmente correcta, el PRM anunció esta semana que no apoyaría el pacto por la gobernabilidad municipal, mediante el cual el alcalde electo de cada municipio escoge al presidente del consejo de regidores. Todo un “bajadero” propuesto por el Dr. Peña Gómez en un momento en que la violencia se había apoderado de los cabildos convirtiendo las salas capitulares, cada 16 de agosto electoral, en un campo de batalla con muertos incluidos. Piedra Blanca, Monseñor Nouel, por ejemplo.
En aquella ocasión y ante el bochorno de la parca, en vez de nuestros partidos llamar a la disciplina a su violento “tigueraje”, se inventaron esta fórmula que evita muertos pero mata la institucionalidad, pues suprime de golpe y porrazo una de las principales funciones del consejo de regidores: fiscalizar las acciones del alcalde. Nadie fiscaliza a quien lo hizo presidente de la cosa. Esa misma lógica debemos aplicarla al escenario donde el partido que dirige el Poder Ejecutivo controla también el Congreso, convirtiendo así a los honorables en simples “sello gomígrafo” de ese poder y de la dirección política del partido gobernante. Mientras el Ministerio Público y su PEPCA sean nombrados por un decreto presidencial, y su presupuesto dependa del poder ejecutivo, en nuestro país la lucha contra la corrupción será como hasta ahora un chiste malo, un gadejo a los rivales, una espada de Damocles para herir al adversario si se mueve en la foto. ¡Y ahí está la historia!
PERSA OPEN BAR 
Con un PLD que con sus aliados ganó 106 alcaldías, pero asegura que controla 110; y un PRM que con los suyos (PRSC) ganó en 45, pero dice controlar 70, la suerte está echada. El PLD controla 106 alcaldías, pero sólo tiene 302 de 1,162 regidores electos, por lo que roto el pacto, el PRM y aliados ganarían la presidencia de la mayoría de los consejos de regidores de los cabildos, incluido el Distrito Nacional y las principales provincias del país. En respuesta, digamos que el bazar persa ha sido abierto. Hagan sus apuestas. Con estas matemáticas electorales, la oposición al PLD lograría el control del poder municipal, el único que controlaría. Ahí está el escenario. “Pero no os desesperéis” ni vayan tan rápido. Vistos los antecedentes de nuestras partidocracia, ella podría -una vez más- avergonzarnos con acciones que irrespeten nuestra famélica institucionalidad, nuestra desnutrida, gris y un poco puta democracia. Hablo de un striptease que a diferencia de aquellos que a veces las diosas nos regalan, no sugiere la tierna batalla de los cuerpos en aquellos inolvidables “templos de meditación horizontal”, sino el agravamiento de la arrabalización institucional que padece el país y que tiene en la dirección de nuestros partidos a su más terrible expresión, con su democracia interna hecha pedazos de manera tan grave, que en las pasadas elecciones ningún candidato fue el fruto de unas primarias de su organización.
Así andamos. Menos mal que es viernes, y según Sor Joaquín Cardenal Sabina, “aún nos quedan veinte vidas/ para contar los lunares de su espalda/ y recibir las llaves de su ciudad prohibida”.
Por Pablo Mckinney ;-
pablomckinney@gmail.com