lunes, 1 de agosto de 2016

“Monseñor” Dorín Cabrera

Dice Dorín Cabrera que invocará su vieja amistad con el Papa Francisco para pedirle que entre los pecados capitales de la Iglesia incluya la especulación periodística, y luego le sugerirá que lo ordene sacerdote --obispo, diría yo--, para confesarme, perdonar mis pecados y liberar esa carga de mi conciencia.
Claro que aceptaría la sugerencia con una sola condición: que por igual le pida a su “amigo Francisco” que incluya también como pecado capital el mercantilismo y la publicidad política engañosa, la estafa mercadológica, la mentira y la trapacería electoral para burlar candidatos ilusos.
Con una carga agravada en su caso: tendría que purgar sus pecados antes de la consagración sacerdotal y como en él son tan grandes y variados, someterse al mayor castigo que se reservó la Inquisición en la época más traumática de la Iglesia: lapidarse la espalda mientras camina descalzo de la capital a Santiago, por ejemplo … …Una vez en Santiago, recorrer la calle Del Sol de rodillas pidiéndole perdón a la gente por haber hecho a Moronta síndico, y al viejo Abinader senador en 1998, si es verdad como dijo que esa fue obra de su ingenio publicitario… Porque peor daño no le pudo hacer a Santiago.
Si fuera verdad la mentira de que él y el Papa se tratan como compañeros y viejos camaradas, nadie debe dudar que Francisco aceptaría gustoso una propuesta tan atractiva para la fe católica. De esa forma la Iglesia se desquitaría todas sus apostasías, sus ofensas al Señor, sus desvaríos religiosos y su ateísmo en épocas pretéritas.
Entonces… me confiesa
Cumplida su parte, le demostraría a “monseñor Dorín” en el confesionario que la conjetura es figura fundamental en el periodismo interpretativo que se ejerce en estos tiempos, y que su aplicación no es sinónimo de mentira si no alternativa de proyección de la noticia en perspectiva, un instrumento válido y estudiado a fondo en la comunicación social moderna.
Lo que sí resulta mentiroso es acotejar estadísticas para crear falsas expectativas electorales mientras se pasan facturas voluminosas en base a fantasías para una vez encontrarse de frente con los números reales de las urnas, inventarse ciclones batateros para justificar la derrota y llevar a su patrocinado al ridículo político.
En el confesionario le preguntaría a “Monseñor Dorín” las causas por las que olvidó su mayor proeza profesional al citar todos sus logros como hacedor de líderes políticos: presidentes, alcaldes, senadores, diputados. ¿Acaso no está en su carpeta la hechura de Salvador Jorge Blanco? Trabajó, por igual, en la imagen de Hipólito Mejía, donde “habló oro”… Y “no calló plata”. Porque fueron tiempos tan buenos que alcanzaron para montar una voluminosa red radiofónica nacional… ¡… Y qué ironía: “hizo” a los dos presidentes más malos de la historia dominicana!
¿Cómo justificarlo…?
Dorín trata de justificar por todos los medios los errores que cometió en la campaña pasada como asesor de imagen de Luis Abinader… Su empresa Alfonso, Cabrera y Asociados incurrió en imprecisiones capitales en los estudios de mercado electoral que hizo para el PRM.
Tiene derecho a defenderse pero jamás sobre la base de las verdades de otros a quienes pretende denostar de forma maliciosa para justificar sus errores.
Dorín es talentoso y trabajador y nadie puede negarlo. Porque cuando se propone hacerlo bien, nadie lo hace mejor… ¡Lo malo es que siempre lo hace para fastidiar al país!
Por César Medina ;-
Lobarnechea1@hotmail.com