miércoles, 17 de agosto de 2016

Lobismo-soborno

A la “comisión por gestión” se le llama lobismo en Estados Unidos, y opera amparado por la ley; en otros países está institucionalizada la “cuota parte” cuando se gestiona la cobranza de una deuda, y en México le dicen “mordida” al burdo soborno que por aquí llamamos “picoteo” que se da mayormente entre policías y auxiliares de la ley.
En los países donde esa práctica es permitida y regulada, anda siempre en el borde de la legalidad y se hace susceptible de sugerir corrupción, tráfico de influencia y ejercicio antiético de la función pública que es el escenario donde encuentra mayor capacidad de expresión.
El cobro de comisiones en la venta y compra de mercancías es tan viejo como el inicio de la actividad mercantil de los fenicios. Y hasta el nombre que se ha generalizado de “lobby” refiere el ejercicio de influencias y favores para avituallamiento de tropas militares. Se remonta a la segunda mitad del siglo antepasado durante la Guerra de Secesión norteamericana.
El nombre se vincula al Gran Hotel Willard, de Washington --cercano a los dos centros de poder emblemáticos estadounidenses, la Casa Blanca y el Capitolio--, adonde acudía cada tarde el presidente Ulysses Grant en sus ocho años de gobierno entre 1869 y 1877Ö
Grant se sentaba en el lobby con una copa de brandy en una mano y un puro en la otra, y por allí desfilaban todos los hombres de negocios que necesitaban resolver sus problemas con el gobierno de los Estados Unidos. De esa forma el “lobismo” norteamericano ha sido siempre asociado al poder y al tráfico de influencias.
Y hoy está regulado, pero no prohibido, y las influencias políticas se ejercen abiertamente en todas las instancias de poder.
...El clásico 10%
Desde tiempo inmemorial, en nuestro país devolver el 10 por ciento de las compras militares como compensación a la alta oficialidad es una práctica normal y de conocimiento público en los cuarteles, de la misma forma en que los grandes avituallamientos militares benefician a intendentes, encargados de compras y a los que siguen más arriba...
... De ahí salen los ingresos extras de los jefes militares y policiales, de los encargados de guarniciones, de los comedores, de los suplidores de material gastable, uniformes, calzados, calcetines, y todo tipo de tocados militares desde cascos de acero, kepis, gorros de tela...
Con la práctica de tantos años, esos ingresos se consideran normales en la alta oficialidad militar y policial porque complementan los bajos salarios e incentivos. ¿Puede, entonces, un ser humano racional imaginarse siquiera que cuando una institución militar adquiere equipos multimillonarios --desde armas hasta aviones--, no quedan comisiones en algunas manos?...
Y de ahí a los Tucano...?
Es probable que el lío de los aviones Tucano comprados en Brasil tenga una vertiente desconocida por la investigación. Porque lo que aquí se investiga es una comisión por la aprobación del préstamo por US$93,697.887.60 al Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil para comprar los aviones.
Esa comisión fue de US$ 3.6 millones y supuestamente se entregó al senador Juan René Canaán. Esa sí sería una operación ilegal que lesiona el interés nacional en vista de que la parte comisionada debió descontarse del préstamo...
¿...Pero sabe alguien a cuánto ascendió la comisión “legal” que dio Embraer y quién la cobró?
Por César Medina ;-
lobarnechea1@hotmail.com