jueves, 25 de agosto de 2016

En tanto huelguea el CMD

Es testarudez responder con un llamado a huelga la concitación al diálogo que hacen el país y Salud Pública. También mantener el llamado ante las 6500 pensiones otorgadas por el presidente Medina a igual número de empleados y paramédicos del Servicio Nacional de Salud (SNS) con más de 65 años de edad o más de 20 años de servicio público (incluyendo inhabilitados) que gracias a ello gozarán del esperado retiro digno.
Es lo dispuesto mediante los decretos 208-16, 209-16 y 210-16 emitidos el pasado 23 de agosto, en tanto el Presidente del Colegio Médico Dominicano (CMD) huelgueaba y pedía a la ministra de salud que lo llamara, para restablecer el diálogo, en un gesto lleno de intención burlesca ya que refracta el llamado que, por la misma emisora y con las mismas palabras, le hizo la Dra. Altagracia Guzmán Marcelino hace unas semanas.
Esa conducta demuestra que si la tozudez “ideológica” tuviera nombre sería el del presidente del CMD. Al punto de hacer temer que ese gremio sea una factoría de tozudos; que liderarlo configure patologías conductuales inclinadas a posiciones de fuerza a la hora de las diferencias o los reclamos.
Tal tozudez se escuda en una ética de la convicción que obvia la ética de la responsabilidad ante las necesidades de salud de los pobres, hacia donde el CMD no desea mirar pese a “clamar a su favor” y donde Salud Pública ha dado pruebas de tener los ojos clavados.
El presidente del CMD alega que los gobiernos los han estafado. Que han celebrado acuerdos jamás cumplidos. Que el más reciente espera cumplimiento, de modo que ahora uno de sus objetivos es destronar esa tradición de burla y engaño con la herramienta que tiene a mano: huelgas hospitalarias, cuyo efecto paradójico e inaceptable es privar de salud a decenas de miles de enfermos necesitados.
Grave es cuando tozudez se une a lo absurdo, como eso del “derecho adquirido” de un horario simultáneo que reviste rasgos de clientelismo espurio, perfilando galenos que trabajan en varios centros en el mismo tiempo como beneficiarios del reparto en la historia de corruptela que aluden y critican.
Ya es un hecho lo advertido: el CMD descalificó su lucha. No cumplir el horario mínimo requerido por ley para dar el servicio de salud a los pobres es pura estafa. Ante esta resistencia, es saludable recordar que los pobres merecen, quieren y tienen derecho a mejor atención en salud y que es deber del gobierno garantizarlo.
En su “lucha”, el CMD aboceta males que atribuye al sistema de salud a cuya solución su tozudez no aporta. Ya está claro que sólo quieren aumento de sueldos sin garantizar más salud para la gente.
Con los decretos el gobierno ha dicho, cumpliendo, “Nosotros cumpliremos”. No hay, pues, excusas para obstruir el diálogo y, más que eso, para mantener la tozudez absurda del “No horario”.
También les hace ver lo que hay en la acera de enfrente: la determinación de hacer realidad la idea de un sistema de salud cuya meta es la eficiencia de servicios regidos por normas y protocolos de atención. Una transformación así no se hace sin especialistas en los hospitales. Actualmente, sin los recursos necesarios, son los residentes, paramédicos y empleados quienes se esfuerzan por lograrlo. También les reitera que hay una propuesta de solución integral hecha por el Ministerio de Salud al CMD y demás gremios que espera contrapropuesta. En medio del limitado presupuesto a la Salud Pública aboga por una gerencia de calidad que reluce promisoria. El Gasto Nacional en Salud dice claramente dónde están los problemas del sector: limitado aporte público y pobre gasto en salud de la población media y alta. La gente no cuida la salud. Prefiere cuidar el automóvil. Visita más las páginas de remedios caseros en Internet que las informaciones sobre salud publicadas en los diarios. ¿Qué ratio arroja relacionar centros de salud con “car washes”, auto adornos  y distribuidores de autos? ¿Y cervezas vs medicinas? ¿Qué hace el CMD para que eso cambie? En tanto huelguea en medio de este drama, el Presidente del CMD no logra ver que sin el apoyo del gremio, sin mayor presupuesto y bajo amenazas epidémicas, Salud Pública está revirtiendo los indicadores de salud: ha llevado la tasa de mortalidad por dengue de 0.8 en las semanas 1 a 30 del 2015 a 0.5 en igual período del 2016, lapso en que la incidencia de este creció 155.1%, controlando su propagación desde la semana 27. Desde esta y hasta la 30, los casos de dengue cayeron 261.65% con relación a igual período del 2015. Así, en la semana 30 logró bajar la tasa en 456.66%, connotando que, hasta ahora, los objetivos públicos en salud frente al dengue (reducir su incidencia y mortalidad) se están logrando, que procede afianzarlos.
Igual ocurre con el Zika: de 185.31casos semanales promedio desde las semanas 1 a la 26, se pasó a 62 casos semanales promedio en las semanas 27-30, para una caída de la tasa de incidencia del Zika de 298.88% en las últimas cuatro semanas. Más que huelguear y vararse en la tozudez de ese absurdo del horario, el CMD podría tejer una alianza con Salud Pública para reducir las Muertes Maternas (MM) y la Muerte Infantil (MI); mejorar los indicadores de salud; completar, llenándola de eficiencia y compromiso, la división de funciones ministeriales; establecer una gestión de calidad y velar por mejores condiciones de vida para los médicos. Una colaboración así se esperaría de un CMD políticamente no tendenciado. Sería imposible si el CMD ha optado por una guerra de desgaste y zancadillas, sin mirar los intereses de sus miembros.
La incidencia de MM está estable en un nivel alto, invariante durante las semanas 1 y 30 del 2016, respecto al año 2015, en tanto la MI continúa reduciendo: 26.83% en las semanas 1-30 del 2016, respecto a igual período del 2015. ¿Marginarse de esos logros es luchar por mejor salud para el pueblo? En vez de inflexibilidad y huelgas, se espera el retorno a la mesa del diálogo con demostraciones de racionalidad y compromiso. Y, sobre todo, de solidaridad plena hacia los pobres de un CMD que siempre tendrá a mano el poder de su Asamblea soberana.
Por Ignacio Nova ;-
ignnova1@yahoo.com