lunes, 29 de agosto de 2016

A veces llegan cartas...

¿EN QUE ANDARÁN?.- ¿En que estará el Diálogo de Agripino? Si es por la prensa, en tres cosas: en nada, en nada, en nada. El discurso del 16 de agosto y los movimientos en el gabinete se apoderaron del escenario político, y aunque ya no se habla ni de uno ni de los otros, tampoco de las reuniones, conversaciones, negociaciones de los partidos políticos. La sociedad civil quiso empujar, pero se trata de una carreta que tiene sus propios caballos.
Los reformistas creen, con Quique Antún a la cabeza, que enviando cartas a monseñor Núñez Collado el tema retorna al centro del debate.
Se pone de nuevo sobre el tapete. Ahora en vez de una, mandó dos, y las dos muy conceptuosas. Antún y su equipo están haciendo la tarea, solo que no se trata de alumnos por separados, sino de todo un curso, y el profesor luce muy ocupado. ¿Quién decide la agenda nacional, el calendario y los acuerdos? Se vuelve a cero, y más con una pregunta tan engañosa como qué fue primero si el huevo o la gallina, por no entrar en consideraciones peores, como el choque entre el huevo y la piedra. Monseñor Núñez Collado quiso adelantar las cosas a su manera, y condicionaron los encuentros…
DE LA MANO.- Las cartas de Quique Antún a monseñor Agripino Núñez Collado no pueden desligarse del anuncio que hiciera Reinaldo Pared de que los miembros de la Junta Central Electoral serán escogidos en octubre. Esto es, casi ya. Los reformistas buscarían que si el umpire no canta la jugada, o no la canta adecuadamente, recurrir a revisión. La situación es interesante, pues el PRSC planteó conjuntamente con el PRM que la integración de las altas cortes electorales fuera primero que las leyes. El PLD con el PRD consideró todo lo contrario, y se habló de un punto intermedio: hacer ambas cosas a la vez. Pero eso sería un arreglo, y ese arreglo parece que no existe, pues el presidente del Senado, que es el órgano encargado, habló de fecha, no de concertación. Y el presidente del PRSC, por su lado, promueve fórmulas, maneras, procedimientos, que serían obra del conjunto de sectores. Ahora, y es la diferencia.
El PRSC no podría por sí mismo, y ni siquiera con el PRM, imponer sus modalidades, en tanto que el PLD sí puede nombrar, con su sola voluntad, los miembros de la Junta Central Electoral… .
CAMINAR Y MASTICAR.- Podría darse el caso de que los partidos caminen y mastiquen chicles al mismo tiempo, pero la situación no es tan fácil como se escribe.
No solo se quiere cambiar la Junta Central Electoral, sino también el Tribunal Superior Electoral. Y dos cosas. Nunca se han hecho al mismo tiempo, pero tampoco corresponden al mismo órgano. La JCE la nombra el Senado de la República y el TSE el Consejo Nacional de la Magistratura.
Reinaldo Pared habló de la JCE en octubre, y él maneja la agenda y el calendario de la cámara alta, pero no así el CNM. Pared podría convocar cuando quiera, y cuando sea, el PLD aplicar mayoría mecánica. Pero reunir el Consejo Nacional de la Magistratura es atribución del presidente de la República. ¿Pueden considerarse y combinarse las fechas, de manera que cuando el Senado haga lo suyo, el Ejecutivo igual lo propio? La experiencia que se tiene hasta ahora es que la Junta Central Electoral primero y el Tribunal Superior Electoral dos o tres meses después…
EL ACEITE ARDIENDO.- La sartén, es evidente, está en manos del oficialismo, y no solo en cuanto a los órganos y los poderes públicos, sino también las leyes.
El PRSC y el PRM no quieren leyes de partidos y electoral por ahora, pero en todo caso solo tienen observaciones a los proyectos en curso. El PLD, aunque quiere discutir internamente algunos aspectos de la legislación, tiene en el Senado una pieza “consensuada” que puede aprobar en cualquier momento. ¿Cuál es el peligro? ¿Qué es lo que lleva al PRSC a proponer una ruta crítica? La posibilidad de que los peledeístas, con todo el poder en sus manos, el día menos pensado den a la oposición con la sorpresa en la cara. Si se hizo antes ¿por qué ahora no? Cuando se mira a los reformistas y perremeístas escondiéndose detrás de una sotana, o dándoselas de inocentes, el pasado retorna y recuerda situaciones que convendría superar. Los reformistas no quisieran volver al Palacio Nacional y hablar con el presidente Danilo Medina, y de los perremeístas ni se diga.
Sin embargo, David Collado mostró el camino…
Por Orlando Gil ;-
orlandogil@claro.net.do