martes, 5 de julio de 2016

Que lo diga

La revelación del Procurador General de la República, Francisco Domínguez Brito, dando cuenta que seis congresistas electos están siendo investigados por lavado de activos y supuesta vinculación con  el narcotráfico, emite señales preocupantes a una sociedad que ya hace mucho parece haber perdido su capacidad de asombro.
Solo que tan grave como la información, resulta el hecho de que las autoridades no revelen los nombres de esos futuros legisladores a quienes sus organizaciones políticas postularon (...),  que a partir del 16 de agosto asumirán y por ende tendrán el privilegio de jurisdicción (y de protección), que les brinda la Carta Magna.
Que el jefe del ministerio público diga que constitucionalmente no puede revelar los nombres de esas personas constituye  un desacierto jurídico que no resiste argumentos  porque ser investigado no significa estar siendo acusado, amén de asestarle un fuerte golpe a la profilaxis pública que demanda el país.
Pero también resulta sorprendente ver la manera pasiva como los congresistas debutantes han evadido fijar una postura categórica y de emplazamiento  ante esta omisión irresponsable que los embarra o los cuestiona a todos.
En marzo pasado la Procuraduría Especializada de Lavados de Activos advirtió que depuraba 10 y 20 personas afines  al dinero sucio y el crimen organizado, unos como candidatos y otros patrocinando  candidatos. “Están vinculadas, gentes que han sido deportada y personas que de alguna manera fueron procesadas por lavado o por narcotráfico”, expresó dicha unidad. Pero los resultados de esas indagatorias fueron remitidos a la Junta Central Electoral y nunca se supo de quienes se trataba.
Por tanto, ahora el reclamo es para  se diga quienes son esas personas a las que se investiga y no siga tomando cuerpo el “vox populis” que asegura que como en esta manigua hay gente de todos los partidos lo que finalmente se hará es un bulto, porque si se destapa el lío se armaría uno más grande, donde todo el mundo saldría mal embarrado...algo que quizás sea realmente lo que necesitamos para poder dar ese ejemplo social que tanto anhelamos.
Por César Duvernay ;-