lunes, 18 de julio de 2016

Narran escalofriante violación y asesinato de niña de 5 años

"LO QUE PASA ES QUE YO MATÉ A SU NIETA", DIJO UNO DE LOS MENORES A LA ABUELA DE LA NIÑA
Isamar de los Santos, de 23 años, madre de Loraimy de los Santos, de cinco, quien fue violada, amordazada y asesinada el domingo por tres menores cuyas edades oscilan entre los 10 a 16 años, caminaba sin rumbo por los alrededores de Villa Faro, producto de todos los sedantes que les fueron inyectados, mientras Amparo de los Santos, abuela de la menor, permanecía sentada en una silla.
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Con la mirada perdida, Amparo de los Santos, contó que a las once de la mañana del domingo estaba desayunando a su nieta en su casa, ubicada en el sector Villa Faro, en Santo Domingo Este, y que en un abrir y cerrar de ojos, la niña se desapareció.
“Yo la desayuné y le di un helado. Después escuché que una de mis hijas dijo que el papá de Malanoche, como yo le decía a Loraimy, quería una foto de la niña, y cuando ella se desapareció, pensé que era mi hija que se la había llevado”, narra. Dice que dos horas después llamó a su hija y le dijo que le llevara la niña para darle nuevamente comida, pero la respuesta fue que ella no tenía a la menor.
Amparo se alarmó y comenzó a buscar a su nieta, sin que le pasara por su mente que su pequeña estaba siendo violada y amordazada, para luego ser asesinada, frente al lugar donde estaba sentada.
“Cuando ella me dijo eso me alarmé mucho y comencé a buscar a Malanoche en el barrio entero. Horas después me dicen que Martha, la abuela de uno de los asesinos, quería hablar conmigo, entonces yo fui a su casa”, expresa.
¿Qué pasa?
Al llegar a la casa de Martha, dice Amparo, ve a la doña llorando, y le pregunta qué es lo que pasa, que si una de sus hijas que vive en el exterior se había enfermado; fue en ese momento cuando interrumpe el acusado de 16 años y dice: “lo que pasa es que yo maté a tu nieta”.  De los Santos, quien también vive con otras dos nietas y una de sus hijas, no podía creer lo que había escuchado, por lo que inmediatamente pregunta dónde está la niña.
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Minutos después el menor la dirige a la sala de la casa de su madre, la cual está abandonada, y ahí estaba el cuerpo de la menor, envuelto en una funda.
Con voz entrecortada dice que su reacción fue de sorpresa, y que a partir de ese momento, no pudo detener el llanto. Asegura que los otros dos supuestos partícipes del crimen atroz, terminaron su participación en el hecho y continuaron jugando en el barrio “como si nada hubiera pasado”.
De los Santos expresó que su nieta iba al colegio y que era tranquila, por lo que espera que los tres menores paguen por el crimen.
“Yo quiero que no los suelten, que paguen, porque lo que ellos hicieron fue como hombres, no como menores”, dijo.
Amparo manifestó que la familia del menor de 16 años dice que es retrasado mental, “pero la psicóloga que lo entrevistó dijo que se expresa como una persona normal”.
“La psicóloga aseguró que se expresaba bien. Es por eso que espero que los tres paguen”, añadió cabizbaja.
RESIDENTES DE VILLA FARO ESTÁN INDIGNADOS
Massiel Rodríguez, vecina de la niña asesinada, expresa que está indignada, porque solo fue una niña de cinco años.
“Imagínate, aquí muchos tenemos hijos pequeños, imagínate que nos pase algo así, de verdad que no entendemos cómo ocurrió ese crimen”, expresa.
Asimismo, Carmen Rosario dijo que había visto al adolescente de 16 años acusado de violar, amordazar y asesinar a la menor, junto a otros dos menores, pero que no lo conocía.
“En realidad no lo conozco, pero he escuchado que la gente que lo conoce dicen que no es loco nada, que seguro actuó consciente”, manifiesta.
Aseguró que en ese sector nunca había ocurrido un crimen de esa magnitud.
El Código del Menor contempla que la privación de libertad es una sanción de carácter excepcional que deberá aplicarse cuando no sea posible otra sanción a niños, niñas y adolescentes que incurran en actos delictivos.
El juez puede imponer la privación de libertad domiciliaria, en tiempo libre o semilibertad, y la privación de libertad en centros de internamiento especializados.
La privación de libertad en un centro especializado durará un período máximo de uno a tres años para la persona adolescente entre trece y quince años de edad; y de uno a cinco años para las personas adolescentes, entre dieciséis y dieciocho años.