jueves, 14 de julio de 2016

Hay que Frenar… ¡Ahora!

La infausta noticia de que hace varios años estamos colocados como segundo país a nivel mundial con la mayor tasa de muertes en accidentes de tránsito, lo cual debe llamarnos poderosamente la atención, como Estado y como personas.
En cada accidente que se produce hay pérdidas materiales y económicas, traumas emocionales, trastornos físicos y  puede haber fallecimientos (Recordando que la vida no es renovable, al menos en nuestra existencia terrenal).
Cada país que se acerca al número uno en este ranking suma lágrimas, sufrimientos y luto a su población por lo que hay que frenar ya, en esta triste marcha.
El gran reto está en ¿Cómo frenar la marcha, que es de altas revoluciones por minutos en nuestro país? Parece muy básica la interrogante pero como diría el saber popular ¿Quién  le pone el cascabel al gato? ¿Quién asume de manera seria y responsable el dar respuesta con hechos, aunque haya o no teorías?
El país tiene un arsenal de instituciones llamadas a intervenir en la regulación del tránsito dentro de las cuales se encuentran la Oficina Técnica de Transporte Terrestre (OTTT), la Oficina para el Reordenamiento del Tránsito (OPRET), la Autoridad Metropolitana de Transporte (AMET), así como un marco legal establecido en la Ley 241 sobre Tránsito Terrestre.
Sin embargo ser número 2, de 188 países, con mayor tasa de víctimas fatales en accidentes superando los 41 por mil, deja claro que la tarea de evitar los accidentes y los saldos de pérdidas de vidas no se está haciendo correctamente pues nos estamos reprobando con una muy baja calificación.
Ya es hora de echar una mirada a aquellos países que en poco tiempo han logrado obtener buenos resultados en el logro de la tarea y ver de qué modo se aplica, guardando las diferencias culturales, de manera exitosa la experiencia en nuestra RD.
Lo que es indiscutible en todo esto, es que el Estado no puede por sí sólo enfrentar este mal, si las familias no asumimos la responsabilidad que nos toca para detener la marcha, sin embargo no puede dejar de lado la tarea y hacer todos los esfuerzos posibles.
Para ayudarnos todos a reflexionar sobre si la tarea está bien hecha habría que preguntar:
¿Cuántas veces nos dijeron en la escuela primaria y/o secundaria la importancia de respetar las leyes incluyendo la de tránsito?, ¿Y en la universidad?, ¿Y en la junta de vecinos?, ¿Cuántas veces se sentaron mamá y papá a explicárnoslo?, ¿Cuántas veces en el lugar donde trabajo impartieron una charla sobre respetar las normativas de la ley de tránsito?, ¿Hay fondos disponibles en el sistema Nacional de Prevención, Mitigación y Respuesta para el tema de la reducción de accidentes?, ¿Qué tan amplio es el programa educativo de las instituciones vinculadas al ordenamiento del tránsito?, ¿Dónde está disponible la Ley 241 impresa a muy bajo costo?…
Más allá de sus propias conclusiones al responder esas preguntas y otras que se puedan formular hay que hacer conciencia de que para que disminuyan los accidentes con víctimas
fatales, los heridos y las pérdidas hay que acoger, interiorizar y respetar las normas establecidas para el tránsito…
Hay que frenar y es, ¡ya!
Por Fausto Estevez ;-
Especialista en Gestión de Riesgos a Desastres