miércoles, 27 de julio de 2016

ESCUELAS Y COLEGIOS TALON DE AQUILES ANTE UN TERREMOTO EN RD: ¿MITO O REALIDAD?

El hecho de que en septiembre de 2015 naciera el dominicano 10 millones y que el sistema educativo iniciara el año escolar 2015-2016 con 2.7 millones de alumnos los cuales son instruidos por más de 100 mil profesores, si les sumamos al personal de apoyo y administrativo en su conjunto representan casi el 30% de la población Dominicana. Sin lugar a dudas este reconocimiento alerta a todas las familias dominicanas debido a que son muy escasas las que no tiene al menos un miembro bajo el techo de una escuela o un colegio cinco días por semana. Conociendo que bajo el título
“Recomendaciones Provisionales para el Análisis Sísmico de Estructuras” fue puesto en vigencia en 1979 en República Dominicana una herramienta de carácter técnico que consideraba el sismo en las edificaciones y éstas se mantuvieron por espacio de 32 años, hasta que en Junio de 2011 fue aprobado el “Reglamento para el Análisis y Diseño Sísmico de Estructuras”, coincidencia o no, luego de que en enero de 2010 un sismo de 7.0 grados afectara la isla con devastadoras consecuencias para Haití. No hace falta ser muy curioso, ni muy documentado para que surjan en nuestro cerebro las siguientes interrogantes: ¿Sabemos en el país si las edificaciones construidas antes de 1979 resisten los sismos o terremotos?, ¿Eran suficientes las recomendaciones del 1979 para el análisis sísmico y poder considerar seguras las escuelas y colegios construidos durante los siguientes 32 años?

Por otra parte está definido que es de vital importancia el conocimiento de los terrenos en que se construyen las escuelas y colegios debido a que si la resistencia del suelo no es la demandada por la edificación en el momento de un terremoto puede colapsar y a sabiendas de que el Ministerio de Educación de la República Dominicana (MINERD) por más de medio siglo ha construido en terrenos donados por entes de las comunidades, surge una nueva pregunta: ¿Conocemos si las edificaciones escolares, tanto públicas como privadas, están construidas en terrenos que les permitan no colapsar en caso de un terremoto? No se puede obviar la latente realidad de que muchas edificaciones del sector privado son diseñadas y construidas para una cantidad de niveles, luego crecen verticalmente sin que se realicen los estudios pertinentes y sin las supervisiones reglamentarias, haciéndolas poco resistentes ante terremotos. La Isla La Hispaniola, de la cual República Dominicana ocupa dos tercios de su territorio, posee 14 fallas geológicas las cuales al superponerse con las escuelas y colegios georeferenciados revela que una cantidad importante de éstos se encuentran construidos a menos de 10 kms. de alguna falla. Con el agravante de que una cantidad considerable están ubicados a 5 Kms. o menos de las más activas.

Ante esta realidad la interrogante es: ¿Están esas escuelas y colegios en condiciones estructurales y construidas en suelos que les permitan mantenerse sin colapsar en caso de un terremoto? ¿Cuántos alumnos, maestros, personal administrativo y de apoyo están expuestos en esas edificaciones escolares? Si el Estado Dominicano a través de sus instituciones especializadas para la identificación de las vulnerabilidades en edificaciones vitales como es el caso de la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (ONESVIE) y/o de las instancias que han construido y supervisado las escuelas y colegios tales como: La Oficina Supervisora de Obras del Estado (OISOE), MINERD y Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) no disponen de las respuestas adecuadas a las interrogantes planteadas se hace más que necesario urgente que sean respondidas para descartar que sean el talón de Aquiles en caso de un terremoto.

Recordar que en el país existen técnicos especializados en la aplicación del RETROFIT que es un procedimiento que permite evaluar la vulnerabilidad sísmica de cualquier edificación y basado en el diagnóstico proponer un sistema de refuerzo para llevarla a los niveles de seguridad que necesita ante las solicitaciones sísmicas previstas. Siendo la distribución de las escuelas y colegios cerca de un 75% del sector público y un 25% sector privado todo juicio razonable invita a que ambos sectores se involucren en la búsqueda de soluciones. Cada vida que se preserva en un fenómeno natural, como el caso de un terremoto, es ganancia y la que se pierde tiene un costo económico, político y social… A los responsables el país agradecerá que sólo se pague el precio económico y se preserven las vidas.
Ing. Civil 
Especialista en Gestión de Riegos a Desastres 
Master en Gestión de Seguridad, Crisis y Emergencias