jueves, 28 de julio de 2016

El CMD en el lado impopular

Basta revisar la prensa local, los noticieros, las publicaciones digitales y el flujo de opinión para percatarnos de que hay consenso nacional en torno a la propuesta de Salud Pública a los gremios de la salud aumentando los sueldos a los médicos a cambio del cumplimiento del horario. Y que hay ojeriza en torno a la negativa del Colegio Médico Dominicano (CMD) a esa propuesta.
Decimos que con el truño y las amenazas de huelga ante una propuesta así, el CMD se colocó al filo de la impopularidad, se distanció de lo que necesita y ansía la gente.
El gremio se hace impopular al enarbolar una contra teoría basada en la resistencia al cambio. Opuesta a la necesidad de que los médicos laboren cuatro horas reales en los hospitales.
En un país que más allá de ansiar cambios a favor de los necesitados los demanda, el CMD opta por no aceptar el cumplimiento fiel del horario que de los médicos espera Salud Pública. Es la contrapartida al aumento de sueldos que reclaman galenos y paramédicos en la mesa de un diálogo que busca concertar una mejoría integral en la red pública de salud y en la prestación de servicios.
Resistiéndose al cambio, el CMD se gana la ojeriza de quienes han sufrido la tragedia de perder familiares por la ausencia de médicos especialistas en los servicios hospitalarios y, también, el de los formados en el paradigma “el cambio es lo permanente”. Se trata de un axioma válido incluso en la Gerencia Moderna y Científica.
El CMD parece olvidar que el cambio es adaptación y corrección de la conducta errática o improductiva ante las exigencias de los entornos cambiantes, dinámicos, dialécticos.
También, estrategia cuyo objetivo es satisfacer las necesidades y preservar la vigencia. Por eso, las ciencias reclaman coherencia entre lo empírico nacido de la experiencia y el pensar o los métodos.
Junto a esto, todo diálogo implica disposición a ceder entre las partes.
Como doctrina, la dialéctica óciencia del desarrollo y del cambio muy bien conocida por la directiva del CMDó se ratifica como útil porque enfoca la acumulación de cambios como determinantes de las cualidades. De aquí que la calidad del servicio no incrementa sin cambios en sus características actuales.
Al resistirse al cambio, el CMD contradice sus fundamentos. Se aleja de la dialéctica, hija legítima de la denominada teoría del pantérei, enunciada entre los siglos VI y V antes de nuestra era, incontrovertible desde entonces. Domina los campos de las ciencias. Como axioma rige el desarrollo de sus aplicaciones técnicas.
Para ser coherentes con su postura de resistirse al cambio, el CMD y su presidente tendrán que practicar la medicina de sus tatarabuelos, escribir en máquinas Remington, llevar sus registros de pacientes en libretas, transportarse a caballo, dar consultas en sus hogares y actuar como chamanes.
Al concluir el encuentro del pasado jueves 21 del corriente, el Presidente del gremio médico fue enfático al afirmar que él no puede, inconsultamente, adoptar la decisión de cambiar “una tradición de sesenta años” relativa al horario de los médicos en los hospitales. Luego, pasó a la vía amenazante al plantear como única alternativa la aprobación de su propuesta. Para él, Diálogo es Monólogo.
Anteayer martes 25, el Director del Servicio Nacional de Salud (SNS) afirmó que Salud Pública está de acuerdo con un horario de cuatro horas, pero reales, y con guardias presenciales.
Así, antes de que se sienten nuevamente a la mesa del diálogo en la Universidad Católica Santo Domingo (UCSD), el CMD ha sido complacido: serán cuatro horas, reales de servicio de cada médico en los hospitales, más las guardias presenciales. Parecería que Salud Pública les clamara: “¡Miren a los pacientes! ¡Practiquen el empirismo clínico, caramba!”.
El CMD declaró las cuatro horas como innegociables.
Con la aceptación, por parte de Salud Pública, de las cuatro horas innegociables del CMD, se espera que el conflicto quede transado. Que el paso siguiente sea la rúbrica del acuerdo detallado en la propuesta pública del Ministerio. Ella incluye aumentos a todos los empleados de la red pública que inician en un 25%, y se aplicarían en tres tramos, entre enero y noviembre del 2017. Mediante diversos incentivos, el aumento de sueldos podría alcanzar el 75% y 85% de aumento salarial, en el caso de los médicos. También pensionar miles de enfermeras y médicos con sus sueldos actuales y con sus respectivos seguros.
Lo novedoso es que el gobierno decidió exigir y para conceder lo demandado por el CMD, diseñando un aumento de sueldo vinculado a más calidad del servicio médico a los más necesitados. Por eso, consensuado el horario, cada médico decidirá el tope de su propio aumento, cumpliendo cuatro condiciones: orientarse a la Atención Primaria en salud, lo que aumentaría en 10% más sus sueldos; recertificarse o especializarse, para ganar otro 15% más; cumplir las normas que exija la dirección hospitalaria bajo normas del Servicio Nacional de Salud, adicionando 15% más, y trabajar en comunidades apartadas o en la frontera para aumentar sus sueldos en 10% y 20% más, dependiendo de la distancia. Todo esto, sobre un 25% de aumento general.
Como se ve, la propuesta del gobierno aumenta entre 50% y 55% el sueldo de todos los médicos especialistas. Quienes asuman la Atención Primaria y lo hagan en la Frontera o en zonas lejanas, casi duplicarán lo que actualmente ganan (hasta 85%). En este tramo del diálogo, ayudaría si los gremios observaran los indicadores de salud de los últimos sesenta años. Es el período en que, según el CMD, ha estado vigente la tradición de esas “4 horas”.
También ponderar si el país puede mejorar esos indicadores sin la presencia real de los médicos especialistas en los hospitales.
Como hace casi 27 siglos que Heráclito planteó su teoría del pantérei, afirmando que lo permanente es el cambio, vale preguntar si el CMD, una entidad de científicos, podría recordarla, focalizando, junto a sus intereses, los del pueblo necesitado que espera una mejor atención médico-hospitalaria.
De hacerlo, veríamos a un CMD dispuesto a aportar a favor de un mejor servicio de salud en el país, de cuya garantía pueden ser los mejores veedores, los más acreditados vigilantes.
Por Ignacio Nova ;-
ignnova1@yahoo.com