martes, 7 de junio de 2016

Leonel rumbo al precipicio

Para ser candidato vicepresidencial en 1994, a Leonel Fernández hubo casi que empujarlo; en 1996 se lo echaron al hombro Danilo y Felucho --por su “pasividad académica”-- para que fuera candidato presidencial, y en 2004 no movió un dedo para regresar al poder después que Hipólito le pavimentó el camino.
Antes de todo eso, fue dos veces “precandidato” a diputado, en ambas ocasiones escogido mayoritariamente por sus compañeros. Juan Bosch, el líder y candidato presidencial, lo quitó las dos veces “para curar heridas internas” de allegados que aspiraban llegar al Congreso.
Jamás se le escuchó una queja ante tal “despojo” ni se alejó del líder de su partido ni abandonó los compromisos de gratitud con sus compañeros.
O sea, Leonel nunca ha salido a buscar posiciones, ni dentro ni fuera del PLD, para provecho propioÖ Los espacios que ha ocupado --desde la dirección media peledeísta hasta la propia Presidencia de la República--, le han llegado por méritos que jamás ha exhibido y por hallarse en el lugar adecuado en el momento oportuno. Entre sus defectos y debilidades políticas no están la ambición ni la ínfula de poderÖ Mucho menos la deslealtad para mantener un liderazgo que también le llegó sin buscarlo y sin apresurarse después de la muerte de Bosch.
...Su pecado capital
Su gran defecto como líder político --como lo fue también cuando ocupó la Presidencia--, ha sido el exceso de tolerancia con amigos y colaboradores que utilizan su nombre en provecho propio para posicionarse políticamente, para escalar en los mandos partidarios o para ejercer poder a discreción.
Ha sido coherente Leonel en esa actitud que lo distancia mucho del liderazgo tradicional que se ejerce en el país. Esa laxitud a veces llega a extremos que conspiran contra el carácter que es menester imponer en los agrupamientos políticos de masas y con vocación de poder como el PLD.
La parsimonia, sin embargo, le está pasando factura en las actuales circunstancias: sumado a su alejamiento del día a día partidario, le ha abierto un enorme espacio a algunos desaforados que dicen y desdicen en su nombre sin medir las consecuenciasÖ Y más que decir y desdecir, gravita en su contra la actitud retaliataria que están asumiendo.
... Un hombre con la historia de Leonel --y en especial con su proyección de futuro--, no puede descargar esa responsabilidad en quisquillosos que han sobresalido siempre por su actitud díscola y agresiva hasta con sus propios compañerosÖ
Ö Probablemente él no lo sabe, pero esos “compañeros” le pavimentan el camino a la sepultura política.
...Vil agresión interna
Ya no sólo agreden a sus propios compañeros de partido que no asumen causa común con ellosÖ Ahora miran para su propio grupo a lo interno del leonelismo y pretenden sacar a quienes asumieron compromiso partidario y defendieron a Danilo Medina en el pasado proceso electoral. La retaliación ha llegado a niveles inauditos contra gente que le ha sido fiel a Leonel por décadas y que lo ha defendido en todas las circunstancias dentro y fuera del poderÖ Y él, Leonel, se hace el desentendido y evade olímpicamente una responsabilidad que sin duda tendrá para él un alto costoÖ ÖPorque una cosa es dejarse llevar por la corriente camino a la orilla y otra muy distinta es caer en la catarata sin nadar para evitarlo.
Por César Medina ;-
lobarnechea1@Hotmail.com