viernes, 17 de junio de 2016

La hora de aclarar cuentas

LA FALTA DE COHERENCIA.- El nuevo orden en la boleta electoral será conocido en un próximo pleno, aunque no se tiene claro si a instancia del delegado político del PRSC o por iniciativa de la Junta Central Electoral, organismo al que corresponde asignar esos espacios. La experiencia será interesante, pues se supone que no hará más que ratificar el criterio ya aprobado de que sea la papeleta presidencial la que determine la casilla. Sin embargo, se sabe que los miembros del pleno no son coherentes, y que en una reunión votan de una manera, y en la siguiente, de otra. El desdecirse es norma, no excepción, y la razón es la misma: gozan con llevarse la contraria. 
Además, no debe olvidarse que en estos días de naufragio, los salvavidas son importantes, necesarios, decisivos, y antes que ahogarse, uno que otro se auxiliaría hasta de un tubo de goma. En ese sentido inquieta la situación. Por ejemplo, conocer si Tácito Perdomo hizo la tarea de convencer por fuera, o si tiene tanta cercanía  o influencia  en la JCE para que por lo menos tres de los cinco se las jueguen por los reformistas. Se dicen tantas cosas de Roberto Rosario y Quique Antún, y de Miguel Vargas y Roberto Rosario, que llegó la hora de aclarar esas cuentas...
IMPORTANCIA DE LA CITA.- El Comité Político del PLD había anunciado reunión para el próximo lunes, y era una cita importante. Importante, porque dirigentes de ese partido habían solicitado públicamente ese encuentro. Porque después de unas elecciones era justo, oportuno y necesario que se pasara balance del bien y del mal acontecido. Porque entre peledeístas surgen inquietudes, intrigas, acometidas, a las que conviene salirles al frente, írseles alante,  antes de que tomen desvíos peligrosos. Porque incluso reposa en las manos de la dirección de esa organización un documento inusual, el de Josefina Pérez Gaviño, con emplazamientos serios sobre el comportamiento de compañeros por lo menos en la capital. Y así, así. Pues cada día aparece un tema nuevo, crucial, como la escogencia de los bufetes directivos de las cámaras. Y los diputados de este tiempo no saben controlar su ánimo, y los senadores no se quedan atrás. El poder que se acumula pertenece a todos, y todos quieren una parte, y todos reclaman reparto...
ANTES EL SOMBRERO QUE LA CABEZA.- Cuando el PLD no consiguió la Cámara de Diputados, sino que le llegó como una concesión estratégica de Joaquín Balaguer, el Comité Político decidió cual de sus miembros debía ocupar la presidencia. En el tiempo que la tiene por derecho propio aplica el  mismo protocolo, e incluso es ley interna consignada en los estatutos. Sin embargo, aparecen voces que protestan el procedimiento, y que sin que nadie sepa de dónde sacan fuerzas, den por cerrado ese capítulo. Ahora los diputados decidirán por sí   solos, como si fuera posible tanta belleza.  ¿Audacia, fantochería, frescura? Quién sabe, una y todas a la vez. No obstante, y es lo cierto, la selección de los presidentes de las cámaras no será pan comido como en ocasiones anteriores, y la dificultad es diversa. Pues no solo crean problemas los grupos, obligados a actuar y decidir con sentido de equilibrio, sino por igual las individualidades, que exigen justicia. Equilibrio y justicia parece ser una consigna. Solo que  de ser posible una, difícil la otra, y el inconveniente válido para todos. Las tendencias y los aspirantes...
CON TANTOS Y ENTRE TANTOS.- Los aspirantes más sensatos consideran que la gobernabilidad pasa por el partido, y que las presidencias de las cámaras será un elemento a tener en cuenta. Hasta ahora la oposición no es viento que tumbe cocos, pero sí podría serlo más adelante, y conviene al gobierno disponer desde ahora de trincheras de firmeza. No es que el partido sea primero, pero sin el partido se hace difícil la hegemonía que se quiere mantener y conviene a los fines de  la nueva administración. En la Cámara de Diputados ya se cuentan 7 aspirantes, y 4 de Danilo Medina y 3 de Leonel Fernández. En el Senado de la República igual. Hasta ahora  5, y 4 se  identifican con Medina y uno solo con Fernández. Reinaldo Pared, Charles Mariotti, Julio César Valentín y Tommy Galán, de un lado, y José Rafael Vargas, del otro. Mariotti tiene una fórmula ideal, un año para cada uno, con lo que resuelve el problema de los danilistas. Pero, ¿y Vargas? Si Lucía Medina fuera en la cámara baja ¿otro danilista en el Senado? Es la única carta  que baraja el representante de la provincia Espaillat, puesto que la alta votación no será un elemento a tener en cuenta...
Por Orlando Gil ;-