jueves, 2 de junio de 2016

Hay que crear las condiciones de un acceso posible al poder

SIN SITUACIÓN.- El país quedará sin situación política mientras el Tribunal Superior Electoral conozca y decida los asuntos sometidos a su consideración. En el primer corte se dio cuenta de 89 casos, pero de seguro que al paso de los días llegaron muchos más. Entre fallo y fallo transcurrirá un tiempo que podrá ser largo o corto, dependiendo de la naturaleza. Habrá casos que se resolverán solos o se quedarán en el camino, e incluso no se descarta de que uno que otro pueda volver a la Junta Central Electoral.
Que todo podrá pasar en estos trances tan apremiantes, pues ninguna de estas instancias querrá cargar más pesado de lo debido. Y se sabe que no solo estarán en juego intereses, sino destinos. La vida pública de los actuales titulares no se agota con el desempeño de estos días, y aunque difícilmente la circunstancia sea apropiada para ganar méritos o sumar posibilidades, nunca se sabe. En política, lo que no es seguro, puede asegurarse, y muchas veces importan más las manos que mueven la cuna, que el niño que duerme. Los miembros del TSE no harán nada que ya no hayan hecho, y la verdad que los interesados no esperan sorpresas, aun cuando confían en la justicia de sus causas. Pero los recursos son recursos, y hasta que no se tome la decisión final, las conjeturas o son el mar o hacen olas…
SIN ENCARGO.- El país quedará sin situación política porque al terminar la contienda, y sin nada en lo inmediato, los candidatos se recogerán y abandonarán el escenario. De no haber ni siquiera rumores, como en otras ocasiones, y la huelga de hambre será cosa de unos días. Además, un hecho pasivo, sin trascendencia ni consecuencia. La propia solidaridad deja que desear, pues fuera de fílmicas en televisión o foto en los periódicos, ¿qué más? Incluso esa romería luce forzada, como velorios de pobres a los que se va por cumplir, para salir del paso, y no por sentimientos. Lo peor que les puede ocurrir a los políticos es quedarse sin iniciativa, y se hace evidente que se consumieron todas las ganas en mayo. Y digo la oposición, pues el gobierno no necesita hacer política por ahora, sino ejercer su mandato...
CIENTO POR CIENTO.- La impresión que se tiene es que el 62 % de las votaciones se multiplica cuando se trata de los empresarios que puestos en fila van a felicitar al presidente electo, como si esto fuera un requisito no escrito de la ley electoral. Solo Hatuey Decamps entre los políticos cumplió con el protocolo propio de cada elección de reconocer el triunfo del oponente, y aunque se trata de una excepción, confirma la regla. ¿Por qué los empresarios y no los políticos se muestran corteses? Estos podrían pensar que “a lo hecho, pecho”, y después de algunos flirteos con la oposición, que nunca fueron muy entusiastas, conviene recogerse. Ponerse donde el capitán los viera. La verdad, sin embargo, podría ser otra. La agenda pendiente, las potenciales reformas, y el no quedarse fuera de un tren que ahora tomará velocidad.
De ser así, y como es justo devolver cariño, o como dice el refrán que amor con amor se paga, la situación inmediata podría ser de lo más interesante. Que el gobierno se ocupe más de las reformas económicas que de las políticas. Las económicas, claro está, deben discutirse y acordarse con los empresarios. Las políticas con los partidos o con los políticos. Como solo encuentra nobleza entre los empresarios, y las tareas apremian, justo es que trabaje con ellos…
ACCESO AL PODER.- Conviene recordar a efecto de este trance la torpeza o incapacidad de los que no pueden caminar al mismo tiempo que mastican chicle. O las reformas económicas o las reformas políticas, pero no ambas a la vez. Si el gobierno y los empresarios se embarcan en las primeras, tal vez no haya tiempo en lo inmediato para ocuparse de las segundas. Esto es, las leyes Electoral o de Partidos. Lo del tiempo sería por el propio tiempo, pues se trae a colación la experiencia de otros pactos. Por ejemplo, ¿qué tiempo llevó el Educativo, que sería el referente? Entonces, ¿cuánto duraría el pacto Eléctrico o el Fiscal? Si se tuviera visión y sentido de oportunidad no se dudaría en tomar una decisión sabia, olvidando lo episódico. Con resabios nadie llega al cielo, y lo que se impone ahora es una legislación que fortalezca la institucionalidad electoral y política. De que en la próxima contienda exista un mínimo de equidad y la lucha sea más o menos pareja. No hay que perder o regalar diputados, pero lo que más importa por ahora es crear las condiciones para un acceso posible al poder…
Por Orlando Gil ;-
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