martes, 19 de abril de 2016

Ojos de Hatuey

El histórico dirigente político Hatuey De Camps, cuya mejor bandera a exhibir en el actual proceso electoral es “la coherencia y la honestidad”, puede sentirse y dormir tranquilo, porque si no se logró que PRD, PRM, la izquierda y el resto de la oposición se unieran en un gran frente electoral contra el PLD, no fue por falta de diligencia y ni que no le advirtiera a tiempo sobre las consecuencias de ir a las urnas cada cual por su lado.
El hombre hizo el trabajo e hizo el esfuerzo, pero los intereses subalternos, el orgullo o los planes personales de la mayoría de los opositores contactados se sobrepusieron a la experiencia y consejos del ducho dirigente, impidiendo un acuerdo aunque fuera en base a los puntos donde tuvieran coincidencia.
El propio PRM, principal reducto que invita a pelea al candidato puntero Danilo Medina, lo dejó esperando siete meses -a decir del secretario del PRSD, Rafa Gamundi-, cuando se esperaba que las dos organizaciones formaran una boleta electoral común.
Es muy probable que esa espera inútil (que habrá que apuntar en la lista de errores políticos de Luis) diera pie para que un hombre desprendido como Hatuey tuviera que apresurar una fórmula electoral junto a Rafa, que se sabe que en el fondo no buscaba, no quería ni tampoco le favorecía en la actual coyuntura político-electoral, donde las cosas se ven inclinadas hacia un solo lado, a favor del PLD y de Medina.
Las circunstancias llevan a De Camps, casi sin poder, a ponerse las botas en el actual proceso, porque es político “de los pies a la cabeza”, pero anticipando y teniendo claro cuál sería el resultado del próximo mayo en las urnas, a partir de las contradicciones que impidieron avanzar hacia la alianza partidaria que propuso: “La segunda vuelta electoral está sepultada”Ö Pero también el experimentado e histórico dirigente del PRD (ahora del PRSD) pudiera partir del posicionamiento que dan las principales encuestas al candidato del partido oficial y aliados o, en definitiva, del terreno que ha ido ganando la percepción de que el candidato morado, por varios factores, sería el ganador de las elecciones por un amplio margen.
NOTA: Como el sueño de Hatuey era ver de un lado al oficialismo y del otro a la oposición unida, el de muchos amigos que lo quieren era el de no verle ahora sacrificándose.
Por Luis Encarnación Pimentel ;-