lunes, 18 de abril de 2016

¡… En las cinco esquinas!

En su última novela, Cinco esquinas --engendro mediocre que no parece haber salido de su brillante y laureada pluma--, Mario Vargas Llosa despliega un erotismo retorcido que no le había acompañado antes en su prolífica obra literaria de casi seis décadas...
... Pero esa es sólo la trampa, porque es otra muy distinta la intención, la zurrapa política que contiene.
El patético drama que presenta don Mario en su última horneada literaria parecería que se aviene más a una fantasía senil del octogenario enamorado que vive actualmente un romance tórrido con una socialité española veinte años menor, para deleite de la prensa rosa que los ha puesto a ambos “en las cuatro esquinas”.
El novelón, sin embargo, permaneciera en el ámbito de esa prensa ligera si no implicara una denuncia mortal de coyuntura política contra la principal opción electoral de su país, Keiko Fujimori, que acaba de lograr el 40 por ciento del sufragio popular y pasa al balotaje del 5 de junio contra el candidato de derecha que respalda Vargas Llosa.
La coyuntura política en que sale la novela no deja espacio para la duda... El mayor esfuerzo de circulación lo hace la editora Alfaguara en Lima en medio del proceso electoral que favorece ampliamente a la hija del hombre en cuyo gobierno se denuncian acciones tan sórdidas como vergonzosas...
Y, de paso, la prensa... siempre, según el autor, cómplice de las peores tratativas de chantaje y extorsión bajo la orientación de aquel gobierno y del “Doctor” --Montesinos--, jefe de la Inteligencia de Fujimori...
... No es nada nuevo
En Cinco esquinas --con “e” minúscula--, Vargas Llosa hace una denuncia callejera para embarrar al régimen de su archienemigo Alberto Fujimori --preso, enfermo y reducido a la miseria humana--, y de paso mete en el sumidero moral a la prensa peruana situándola en la sordidez del vulgar chantaje de su trama.
Entre ficción y realidad, Vargas Llosa va y viene con la caricatura de una época democrática del Perú que sobresalió más por su crecimiento y desarrollo en la última década del siglo pasado que por la corrupción y los crímenes políticos que también los hubo en demasía.
Pero, además, trae por las greñas una denuncia sobre un periodismo de alcantarilla para degradar a la prensa peruana que tuvo siempre el coraje de denunciar las tropelías del régimen de Fujimori y de Montesinos y que gracias a ella tuvo esa camarilla que abandonar el poder...
... Esos viejos odios
No puede obviarse tampoco que los malos humores de Vargas Llosa contra el presidente Fujimori vienen de viejo: fueron contendores por la Presidencia del Perú en las elecciones de 1990. “El Chinito” lo derrotó limpiamente y, al parecer, lo dejó con las ganas de ser Presidente.
Se explica entonces que 26 años después esos resabios constituyan el telón de fondo de una denuncia contra un gobierno y un Presidente que de alguna forma se supone influenciarían a la potencial presidenta Keiko Fujimori...
Porque, a decir verdad, la novela Cinco esquinas es tan mediocre que su salida sólo la justifica la forma apresurada en que fue llevada a las estanterías para que influenciara el resultado electoral. Es una caricatura pésima del Perú, de los peruanos y de la prensa...
¡... Los años no perdonan!
Por César Medina;-
lobarnechea1@hotmail.com