sábado, 16 de abril de 2016

Abinader atrás, en encuestas

AL SALTO.- Justo a un mes de las elecciones nada lleva a pensar que  pueda voltearse la tortilla y las condiciones tornarse favorable al principal candidato de oposición. Luis Abinader hizo lo bueno, e intentó lo malo, y el resultado siempre fue el mismo: Danilo Medina de primero, él de segundo. Todavía no se conoce una encuesta que no sea de radio en que Abinader supere a Medina. Los seguidores de Abinader se conforman con apostar su suerte a una segunda vuelta, pero sería igual de fatalista, implacable. También Medina se haría con el triunfo. Las elecciones vienen de origen con un destino único: ganar y perder. Solo que conviene siempre saber por qué se gana o por qué se pierde.
Los oficialistas parecen saber por qué van alante, pero no podría decirse lo mismo de los opositores. Medina y los suyos hacen todo lo posible por cubrir las apariencias, y obviamente fallan, pues Abinader y su gente insisten en el uso abusivo de fondos públicos. Las diferencias, sin embargo, se establecen por medios más sutiles, como  escrutinios a la población, cuya frecuencia y capricho de números  tienen a Abinader y a la coalición que lo apoya al salto de la pulgaÖ
ENTRE ENCUESTAS.- La situación es interesante, pues la competencia no sería tanto entre dos candidatos, Luis Abinader y Danilo Medina, sino entre encuestas, y estas  un día son oficiales y al siguiente oficiosas, pero todas con la misma perversidad. La reacción de Abinader no es la mejor, ni la más inteligente, ya que nadie puede ser suceso  en un escenario abandonándolo y dejándolo a la libre voluntad y  determinación del oponente. El arma al uso es la denuncia, y la denuncia hasta ahora no hace más que contaminar resultados, sin que cambie la correlación. Lo justo fuera neutralizar  o vencer la manipulación o la percepción, y eso solo podría ser posible ofreciendo porcentajes favorables y creíbles. Parecería cosa de locos, pero se dan situaciones inexplicables que abonan la tendencia. La encuesta de Alfonso, Cabrera y Asociados se supone responde a los intereses de Abinader, y sucede que esa también coloca a Medina por encima del candidato de oposición. Los porcientos son más sobrios, mayores las posibilidades, pero en todo caso la impresión es la misma: Medina se mantiene imbatibleÖ
SIEMPRE ARRIBA.- Tal vez el mundo de las encuestas no sea un mundo sensato, pero hasta ahora ninguna de las firmas desborda el marco natural en que se desempeña Danilo Medina por años. No lo colocan en la estratósfera en que estuvo al principio, cuando solo se medía al gobernante, pero al candidato no lo bajan de las nubes, aun cuando dificultades ocasionales pudieron llevarlo a tierra. Pudo haber sido descuido, negligencia, incuria, o creencia vana, pero lo cierto fue que dejaron que las simpatías fueran todas a su favor, que se consolidara su voto, que se volviera duro. Y  ahora luce imposible cambiar el actual orden de cosas. Aunque tampoco pueden decirse que faltaran diligencias. Hubo intentos, todos fallidos, pero no por falta de pertinencia, sino de persistencia. O de consistencia. Jonronero no es el pelotero que da un vuelacercas en un juego, sino que el que la saca del parque de pelota durante todo el año. El estudio sobre el resultado de las visitas sorpresas, por ejemplo. Se dio cuenta de la parte que se refería al sur, y de un momento a otro, y de manera inexplicable, se archivó lo correspondiente al norte y al este. Explorar un territorio no es hacerlo propioÖ
LIBRITO O GUI”N.-  Danilo Medina, sin embargo, se mantiene con sus visitas sorpresas, y lo que le dio resultado como gobernante ahora lo aprovecha como candidato. Eso es lo que se llama consistencia, fidelidad a un manual. Dijo alguna vez Tomás de Aquino, santo y doctrinario de la Iglesia Católica: “Temo al hombre de un solo libro”, y a pesar de los siglos se siguen discutiendo el sentido de sus palabras, pues los exegetas la interpretan al revés y al derecho. Y sea al revés o al derecho su sabiduría se impone. Más o menos Medina. La misma estrategia, y parece pensar que si con ella le ganó a Hipólito Mejía, e igual a Leonel Fernández ¿por qué no a Luis Abinader? Los adversarios completan la partida. Afirman a manera de denuncia que Joao Santana dejó un guión, y que con ese guión se sigue manejando la campaña. Verdad o mentira, pero en todo caso más verdad que mentira, el resultado no deja dudas de la genialidad, o de la estrategia o del estratega, pues se olvida que el diablo se ocupa de los detalles. Y por ahora Santana es un demonio que desde los infiernos hace el papel de titiritero...
Por Orlando Gil ;-
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