miércoles, 23 de marzo de 2016

Un pie en el cuello a la reelección

EXABRUPTO.- La suspensión de la publicidad oficial hasta después del 15 de mayo, más que una medida de racionalidad política o de equidad electoral, fue un exabrupto. El gobierno se la dio de ofendido por la forma como los medios manejan las denuncias sobre uso excesivo de propaganda. No admiten como verdad los reportes o estudios que se hacen, pues sus propias mediciones dicen otras cosas. Entonces, sí creen más a entidades de sociedad civil, lo justo es que paguen su ingenuidad. ¿Dónde va la publicidad del gobierno? A televisoras, emisoras y periódicos del sector privado.
No han gritado por lo alto, pero de seguro lo harán por lo bajo, pues sin duda el efecto se sentirá, y pronto. La campaña electoral se caracteriza por faenas diversas, pero sobre todo es un tiempo de zafra. Así que si no quieren mambo, el gobierno no les dará mambo. Aun cuando la vida política no sea tan productiva como antes. La pista seguirá ahí, disponible, solo que a falta de música no seguirán bailando los millones. ¿Tiene razón el oficialismo al enfadarse y considerar injusto el coro que se entona en su contra por el gasto en publicidad? Lo cierto es que si antes se le iba la mano, ahora que cierra el bolsillo, deberá encogérsele el corazón...
BONO PUBLICIDAD.- La situación ahora será más interesante, pues se daba por descontado que el gasto de publicidad del gobierno era excesivo. Ahora que anuncia que no, y de seguro habrá procedido de inmediato, no habrá certeza ni sospecha. El próximo estudio de Participación Ciudadana, se supone, dará cero. Un punto por tanto que gana dicha entidad, aun cuando no se sepa en qué. No habrá mayor transparencia, pues no existirá lo que deba transparentarse. No habrá ahora, y hasta después del 15 de mayo, lo que podría considerarse Bono Publicidad. Esto es, el subsidio a los medios, a los programas, a los productores. La idea es que estos actúan a manera de bocinas, por lo que si no les llega el alimento, se consumirán en su propia salsa. Habrá que ver, pues. El gobierno cuenta con buenos estrategas, e incluso famosos, y su actual estrategia confunde por lo equívoca. Está dando más de lo que le piden, y nadie es tonto para no advertir la jugada. La reelección cree gozar de tan buena salud que se permite una que otra calentura, sin que estas vayan más allá de una gripe ocasional...
AGUANTAR, NO CORTAR.- El propósito era de denuncia, muy propio de época electoral, y de que controlara el gasto en publicidad, creándose una situación de equidad y transparencia. Era que aguantara el brazo, no que se lo cortara. El gobierno pensó que muerto el perro, se acababa la rabia, y dio un sablazo por lo más sano. Ahora ni unos ni otros. Si la transparencia hubiera sido la real preocupación, hace rato que se hubiesen hecho estudios conexos. Por ejemplo, uno sobre el reparto. Se vería que el gobierno, al dar, beneficiaba más a los extraños que a los propios, y la justificación a mano sería el rating. La publicidad era más efectiva colocándola en los espacios de mayor audiencia o conducido por las estrellas de la radio y de la televisión. Los llamados líderes de opinión. Incluso, entre las muchas consideraciones, estuvo la ración del boa. De ahí el disgusto de que hablaba. Al amplificar la denuncia, la queja, la comprobación, estaban mordiendo la mano que los alimentaba. Esos no eran los imprescindibles, sino los malagradecidos...
RESOLUCIONES.- La situación, insisto, no deja de ser interesante, pues al suspender la publicidad, el gobierno deja de ser culpable o sospechoso. Sin embargo, intriga saber si esos estudios que el gobierno considera maliciosos, y hasta perversos, seguirán haciéndose. Si no hay efecto ¿a qué la causa? Pero hay más. Entre las últimas resoluciones de la Junta Central Electoral hay que acuerda contratar una empresa especializada para que haga lo mismo que Participación Ciudadana: un monitoreo de la publicidad política, que no sería más que otra forma de poner un pie en el cuello a la reelección. Al parecer el organismo seguirá adelante en su propósito, y no solo el monitoreo, sino también la auditoría del padrón. Es un dinero a gastar, pero no importa. Debe blindarse ante los reclamos que puedan originarse afuera, pero por igual de los ataques internos. En un caso único, los vigilantes tienen a su vez quienes los vigilan, y los recelos de adentro podrían ser más peligrosos que las sospechas de afuera...
Por Orlando Gil ;-
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