miércoles, 23 de marzo de 2016

La publicidad del gobierno

La mayor parte del presupuesto publicitario del gobierno --en todos los gobiernos, sin una sola excepción--, tiene carácter social para un periodismo que se ejerce de forma liberal en los programas de radio y televisión, fuera de la gran prensa, y que rinde una labor extraordinaria a la diversidad política del país.
Es una gran infamia decir que el grueso de esa publicidad tiene aprovechamiento electoral de coyuntura y que es utilizada por el gobierno para promover candidaturas oficialistas. Como también es falso que la mayoría de sus beneficiarios promuevan la reelección.
No fue así en el gobierno de Hipólito Mejía y del PRD hace tres lustros como tampoco lo fue más recientemente en el de Leonel Fernández ni ahora en el de Danilo Medina y el PLD.
Podrá lucir una exageración, pero creo no equivocarme si aseguro que probablemente cerca del 80 por ciento de esa publicidad graneada que otorga el gobierno a los llamados “programas independientes” beneficia a productores que simpatizan políticamente con la oposición. O, simplemente, que no tienen compromisos partidarios.
El fenómeno tiene una explicación que va incluso más allá de la voluntad del Presidente de la República o de las instancias que administran la colocación publicitaria desde el Palacio Nacional porque se origina en los vínculos primarios de ministros y relacionistas públicos con esos periodistas de ejercicio liberal...
... Miren bien por qué
Los presupuestos publicitarios de la instituciones públicas son limitados y regularmente se colocan de forma directa a los productores a través de las oficinas de relaciones públicas a discreción del titular pero con muchas restricciones de pagos.
Con un anuncio de esos casi siempre se le hace más daño que bien al productor que usualmente se endeuda a partir de esa facturación publicitaria.
Hace unos días me encontré por casualidad en el Palacio con un viejo productor de un programa que ya no existe y me dijo que trataba de ver a Peralta a ver si le pagaban un anuncio que le colocó el presidente Fello Bonnelly en 1962 cuando el Consejo de Estado.
“Un anuncio del gobierno es casi lo mismo que tener un solar baldío en la frontera de Pedernales antes del avance haitiano; o una mujer chivirica viviendo en Nueva York desde hace 20 años y yo sin visa...”, me dijo ese viejo colega jubilado en son de chiste.
Muy distinto, sin embargo, son las colocaciones institucionales a través de algunas publicitarias que son, en definitiva, las que se llevan la gran tajada cuando aplican una cosa que llaman “el pronto pago...”
¿...Pero qué es eso?
El “pronto pago” consiste en la compra leonina de la deuda de publicidad con un interés que a veces llega hasta al 70 por ciento --así como se oye, al 70 por ciento de lo adeudado--, dependiendo del monto y la edad de su vencimiento. Claro, cuando se “compra” la deuda es porque ya se ha negociado su pago con algún influyente.
Es por eso que cuando el gobierno anuncia la suspensión de la publicidad oficial no está sacrificando nada más allá de la ilusión de los productores independientes de programas de radio y televisión. Aunque le quita otra pata al cangrejo de la canalla mediática...
... Que busca argumentos para cuestionar lo que parece será una aplastante victoria de Danilo el 15 de mayo.
Por César Medina ;-
lobarnechea1@hotmail.com