miércoles, 2 de marzo de 2016

Homicidio con apoyo popular

Por Alfredo Freites ;-
El exgeneral José del Carmen Ramírez Guerrero (El Ranger), en estos momentos representa la ira popular, la protesta por la escalada de la inseguridad ciudadana. El ex militar mató a uno de los dos que asaltaron su domicilio en Los Mina. La fiscalía alega que fue homicidio y solicitará coerción. Es otro episodio en el teatro de la violencia. Hay videos que muestran el asalto y la persecución. En las redes aún hay un debate en torno al caso con encendidas polémicas más a favor que en contra del ex militar.
El Ranger tiene las de ganar. El público está a su favor. Se alega que defendió su vida y hogar.
Nadie quiere verse en la funeraria. Prefieren el juzgado.
Abogados como Porfirio Rojas Nina, máximo comisionado del Consejo Dominicano de los Derechos Humanos y otros abogados explican que el general retirado debe ser puesto en libertad porque se defendió de un robo agravado con intento de homicidio.
Si la consulta del hecho desciende a los niveles populares se incrementará el apoyo a la respuesta violenta. El público se emborracha de pasión y quiere sangre. Ven el país como el Oeste de las novelas de vaqueros: ojo por ojo.
Antes de esos acontecimientos hubo también linchamientos de presuntos delincuentes.
Las autoridades afirman que no tolerarán los linchamientos. Castigarán la justicia popular. No pueden permitir que la conducta del público se desmadre. La ira salida de curso pone en peligro el estado de derechos.
Una algazara brota de los barrios que pide “darle pa’bajo” a los delincuentes. Pululan los rateros armados en busca de armas y menudencias. Esas alimañas se multiplican en ambientes ideales. Observen que casi todos los presuntos delincuentes, muertos en flagrancia o atrapados,  rozan los veinte años.
El hacinado barrio de niños sin padres es ideal para el cultivo de la delincuencia.
En realidad hay un tema de inseguridad ciudadana resultante de una falta de oportunidades. Estamos frente a un espejo distorsionado. Miramos los hechos y no las causas. Debemos enfocar las dos caras. Desplegar medidas que nos protejan de los delincuentes uniformados o civiles al tiempo que solucionan la falta de oportunidades.
Se alega que matar a los delincuentes será aleccionador. El veneno no acaba con las ratas. Los que fueron niños sin futuro no tienen nada que perder. La violencia es su ambiente.
Mientras, al General lo aplauden.