domingo, 6 de marzo de 2016

Dos polos cara a cara el 15 de mayo

Al expirar el plazo para inscribir alianzas en la Junta Central Electoral el pasado martes, la boleta electoral del 15 de mayo quedó configurada por los dos polos tradicionales con la opción de un voto atractivo en el extremo contestatario encarnado por Guillermo Moreno y Minou Tavárez Mirabal, ambos con potencial de futuro en un escenario que replican varios países de América Latina.
Para quienes ansiaban la conjunción de la oposición en una sola candidatura, ha quedado el sabor amargo de un esfuerzo fallido por utópico después que Luis Abinader pactó una alianza con el sector más anacrónico del Partido Reformista y desdeñó a los grupos que pudieron haber sustanciado la opción del relevo político.
Abinader --ciego y sordo por el ruido inmediatista--, desaprovechó una gran oportunidad al desoír las voces que lo alentaron con mucho tiempo a procurar un voto duro que sembrara la imagen del joven audaz que representaba el cambio, la modernidad, el futuro que ha quedado anclado en dos décadas de dominio del partidismo tradicional. Prefirió engancharse en la aventura de la alternativa inmediata, se echó en brazos de lo peor del viejo balaguerismo, y abandonó antes de empezar a los grupos alternativos que se le ofrecieron solícitos cuando ni siquiera existía el PRM ni la abortada Convergencia por un Mejor País.
 Con tan sólo cuarenta años y piquito, Abinader puso todos los huevos en la canasta del dieciséis cuando lo esperaba sonriente un futuro promisorio como la figura del cambio y la esperanza en la década del veinte De haber maniobrado con inteligencia, habría navegado casi solo en un escenario que se va ensanchando en tanto abruma la presencia de la misma gente en el poder.
 Sus adversarios baten palmas, pero las voces más sensatas de la sociedad que se margina de la brega partidaria lamentan que no fuera posible una alianza de fondo entre Abinader, Moreno y Minou que tal vez habría tenido mayor capacidad de competencia ante el Presidente Medina que navega sin ningún riesgo hacia los comicios de mayo.
 ¿Si no fue capaz de armonizar ahora para armar un frente opositor con posibilidades, lo podrá hacer después cuando la oposición tenga alternativa con mayor potencialidad?, preguntó esta semana el abogado Salim Ibarra, uno de los ideólogos de la alianza PRD-PLD.
 Larga aspiración fallida
Hasta el pasado martes 01 de marzo, las miradas más optimistas del bando opositor se posaban en la posibilidad de que finalmente Moreno y Minou negociaran una alianza de largo alcance con el candidato Abinader que envolviera la candidatura Vicepresidencial y la Senaduría del Distrito Nacional. Para esos ilusos habría sido una boleta de ensueño la de Abinader-Moreno, lo mismo que en el Distrito nacional la mutual Minou-Collado.
 La idea era que en el resto del país, en los municipios cabeceras de provincias, en los distritos municipales y en las comunidades más apartadas, surgieran como candidatos al Senado, a la Cámara de Diputados y a las alcaldías las figuras más representativas, serias y correctas de cada demarcación.
 Más de dos años planteando tal posibilidad hicieron agua cuando a finales del año pasado el candidato del PRM anunció que había llegado a un acuerdo electoral con el Partido Reformista de Quique Antún y que estaba dispuesto, incluso, someterse al escrutinio de encuestas para determinar cuál de ellos --él o Quique--, encabezaría finalmente esa alianza. También le prometió media boleta a los balagueristas cosa que obviamente no se cumplirá.
 La negociación tal como fue concebida en sus inicios no sólo provocó frustración en el sector reformista vinculado al gobierno y al PLD sino también entre simpatizantes del PRM, fuerzas aliadas y sectores que aspiraban a la conformación de una boleta opositora incluyente, con Moreno, Minou y demás proponentes originales de La Convergencia, fundamentalmente los grupos con presencia activa en las redes sociales como La multitud, La Colmena, otros.
 Con el transcurrir de los meses y a medida que se acerca la fecha de las elecciones, ha quedado en evidencia que Abinader cambió “oro por espejito” en una transacción política que le restará mucho más que sumarle y, lo que es aún peor, que sepulta sus posibilidades futuras en tanto reduce su potencialidad electoral.
No rebasa el proceso
Estos ejercicios de futurología tienden a la subjetividad. Pero los procesos políticos sitúan cada figura y las responsabilidades en sus avances o retrocesos. El caso de Abinader no es nuevo en la historia reciente dominicana.
 En el último tramo de la democracia que se inició con el asesinato de Trujillo, el país ha conocido varias figuras que no fueron capaces de rebasar su primera prueba electoral. Valgan estos dos ejemplos: el primero, Viriato Fiallo, en 1962, cuando la vida le dio la oportunidad de crecerse y la tiró por la borda con una conjura infame. Otro, Jacobo Majluta, cometió el error de meterse a destiempo “el triunfo” de 1986 en el bolsillo y desdeñó el apoyo de Peña GómezÖ
 En las antípodas se manejaron primero Leonel Fernández --siempre como la oveja mansa “que se mama su teta y la ajena” para tirarse 12 años en el poder--, y luego Danilo Medina que siempre se hizo el tonto con P hasta que se terció “La óoña” en el doce y es evidente que seguirá por lo menos hasta el veinte.
 Lo que se ve venir
A partir de las experiencias electorales del último medio siglo y proyectando la dinámica que se percibe en la política actual y el descontento y la frustración de la gente con el sistema de partidos, difícilmente Luis Abinader remonte esta prueba y se coloque en el liderazgo opositor del próximo proceso.
 Pasadas las elecciones del 15 de mayo se iniciará una lucha feroz por el liderazgo opositor, y sin dudas el ex presidente Mejía ocupará un espacio importante en el sector que lleva tendencia a reagruparse en el PRD contestatario a su actual presidente Miguel Vargas. El PRM buscará el espacio original de la Alianza Social Dominicana, el partido de los Abinader.
No pueden subestimarse para nada las posibilidades que tienen Moreno y Minou de superar el chiquitismo a que los somete la bipolaridad electoral. A pesar de lo que dicen las encuestas, Moreno agrupará la simpatía de los descontentos --que podrán sumar veintena de miles--, que ya tienen conciencia de que Abinader no va para ninguna parte y se inclinarán por el “voto útil” que se invoca siempre en estos casos.
 A partir de entonces se podrá medir los alcances de una recomposición política que se ve llegar y que obviamente se llevará de paro parte de la basura partidaria que recogen los candidatos mayoritarios cada cuatro años.
¿AMABLE EN LA OPOSICIÓN?
El último pacto de alianza horas antes de vencer el plazo de 75 días antes de las elecciones que estipula la ley, fue el del Partido Liberal Reformista que apoyó en el primer tramo de elección al Partido de la Liberación Dominicana.
 El propósito de Amable es que los reformistas que rechazan el apoyo de su partido a la candidatura de Abinader, sufraguen por el PLR que es una formación que estrena el nombre pero que es la vieja Estructura de Andrés Vanderhorst, presente en el acto de juramentación de Danilo.
 Todavía se escucha la risa cuando el Presidente Danilo Medina soltó esta prenda en el acto celebrado el pasado lunes en el Dominican Fiesta:
 “... Señor Amable, puede irse tranquilo --se supone que para Higüey--, porque hoy deja la oposición. Vamos a ganar de nuevo la Presidencia de la República”Ö ¿Y desde cuándo estaba Amable en la oposición?, se escuchó preguntar a Carlitos Pared el fiel e inseparable compañero de Danilo desde hace más de 40 años...
 Amable es senador de La Altagracia y su hija, Karina, es alcaldesa de Higüey. Los dos vuelven a ser candidatos por la alianza de su pequeño partido con el PLD y el apoyo del PRD y otras fuerzas aliadas...
Por César Medina;-