martes, 22 de marzo de 2016

Ahora, la Junta acecha...

EL CAMBIO.- Evidentemente hay un avance en la democracia electoral del país. Antes era a la Junta Central Electoral que había que acechar, pues era este organismo que creaba situaciones que beneficiaban al poder. La historia es larga, pero tan reciente, que no hay que enumerarla. Ahora, por el contrario, se vigila y corrige a los partidos, y con razones más que suficientes, pues se burlan del más bonito, y el más bonito puede ser uno propio, como un aliado o un extraño. Se revela lo grande, pero no los pequeños, y sucede que en los detalles se hace más que evidente el ánimo de fraude.
Las alianzas pudieron concretarse y ser algo posible por la intervención del organismo encargado de las elecciones. La inscripción de las candidaturas por igual. Ambos episodios fueron tollos mayores que los que hace un niño comiendo solo o pintando con acuarelas. El helado al piso o a la camisa y el cuadro un embarre por goteo. Las faltas fueron tan obvias y grandes que ninguno de los perpetradores protestó y acogió callado la corrección que les fueron hechas. El caso resulta interesante. Los partidos quisieron primero poner de mojiganga a sus aspirantes o candidatos, y segundo a la Junta Central Electoral...
LA CUOTA.- Los partidos perdieron los dos primeros rounds, pero al parecer no fueron suficientes  e intentaron entonces otro, el tercero: la cuota de la mujer. Se sabe que la asignación es por ley, aunque no el porcentaje, que lo impone la costumbre. No se les carga como delito, pero no hay dudas de que hubo premeditación, acechanza y alevosía, pues se habían adelantado y pedido que la medida se aplicara de manera general y no tan específica por demarcación. Fue verdad que las mujeres protestaron, pero no en cantidad y fuerza suficiente para echar para atrás ese propósito. Fue la Junta Central Electoral, que por lo menos en eso se resiste y expresa a una. El 33 % va, y no como consigna de partidos, sino decisión de un organismo que por sí mismo está en falta. Cuatro hombres, una mujer, para un 20 % contra un 80 %. Sin embargo, y es lo importante, los partidos no pudieron burlar la disposición y tuvieron que hacer de tripas corazón para cumplir con dicha cuota...
LOS RECURSOS.- El grito empezó bajito, pero poco a poco fue subiendo de tono la queja sobre el uso en campaña de los recursos del Estado. Se  supone que de parte del gobierno o de la reelección. Muy bien. Sin embargo, de momento la Junta Central Electoral quiso ser más equitativa que justa, y sacó a relucir el uso de fondos privados. Los partidos, además de los provenientes del Presupuesto, obtenían otros medios económicos, de los que debían dar cuenta. Los partidos pudieron haber informado motu proprio de esas asignaciones. Pero no, se las callaban a voluntad, pues la idea era denunciar al contrario. En este caso el gobierno. La Junta Central Electoral, en un movimiento inesperado, puso a los partidos a cantar La Traviatta. A decir lo que recibían por la izquierda, y se pudo comprobar que no eran tan indefensos, tan olvidados de la mano del sector privado. Que picaban tanto como el sol del mediodía, sin que se ocuparan de presentar los estados de cuenta correspondientes. Ahora, como mañosos por vocación y costumbre, no lo dijeron todo. Apenas las sumas y nunca los nombres de las empresas y personas que les favorecen...
EL ÁNIMO.- Al observar este ánimo de subversión interna, de desconocimiento de sus propias leyes, como la disposición a saltarse obligaciones que se imponen desde fuera, a nadie debe extrañar que todos los partidos puestos a una renegaran de legislaciones nuevas que normaran lo electoral y lo partidario. Unos tiraron cajas y otros cajones, pero ninguno se ocupó a fondo de la tarea. Lo he dicho anterior, y conviene repetirlo: si la intención fuera real, verdadera, no insistieran en lo mismo y cada cual se realizara por decisión propia, sin atender situaciones ajenas. La actuación, usando iguales procedimiento, no  fue a escondidas, y por tanto, el resultado fue la vergüenza política de todos. Del uno como del otro. Se sabía y se decía que este proceso sería complejo, por las muchas boletas y candidaturas, pero nunca se pensó que lo sería por la actitud y desempeño de los partidos, que hicieron del engaño un modus operandi. Como los afectados no se guardarán nada, y desde ahora solo piensan en cobrarse la afrenta, las elecciones no terminarán el 15 de mayo. El día siguiente será inicio de revuelta....
Por Orlando Gil ;-
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